Historia al azar: El amor duele.
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Laguna Estigia » Capítulo 4 (Segunda Parte)
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Laguna Estigia (R13)
Por Parvati
Escrita el Domingo 1 de Agosto de 2004, 17:38
Actualizada el Martes 29 de Junio de 2010, 10:54
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Capítulo 4 (Segunda Parte)

- ¡¿Y qué si lo soy?! – Harry no pudo haber expresado más odio y asco en sus ojos, y en la postura de su cuerpo ante la respuesta de su ex mejor amigo.
- ¡Has traicionado a todos! ¡Has cambiado a Hermione por tu vida! ¡¿Estás orgulloso de eso?! ¡¿Estás orgulloso del dolor que le estás causando?!
- ¡No soy un mortífago, Potter! ¡Nunca disfrutaré del dolor, y mucho menos si es de Hermione...!
- ¡¿Entonces?! – Ron comenzó a sospechar que había escudos silenciadores colocados en la habitación porque sino fuera por eso alguien hubiera corrido hasta ellos para saber qué pasaba.
- ¡No tenía otra opción! ¡Qué tú puedas siempre huir de la muerte no significa que los demás también tengamos esa habilidad! Tú siempre has sido el protegido de Dumbledore, siempre te ha creído... ¿Qué crees tú que hubiera sucedido si yo hubiera ido y le hubiera dicho lo que sucedía?
- Los padres de Hermione estarían perfectamente. – Contestó Harry fríamente. – Y sino, aunque sea no hubieran sido asesinados a manos del mejor amigo de su hija. ¡Es preferible morir a vivir con el precio que has pagado! Porque no has sido tú el afectado... sino Hermione.
- ¡Tú no entiendes nada!
- Vete al infierno de donde saliste. – Musitó Harry antes de salir de la habitación, dando un portazo.


Ron se sentó en su cama al sentir que perdía la estabilidad de sus piernas. Las palabras de Harry resonaban en su mente como una sentencia. Era horrible ver como aquellos ojos verdes, que alguna vez habían mostrado simpatía por él, le habían examinado con un desprecio incomparable. Ese era el sentimiento de la traición; del dolor que producía saber que la confianza depositada en alguien había sido desperdiciada. Personalmente, Ron sentía un vacío en su ser respecto a eso. No quería meditar la situación desde ese punto de vista. Prefería pensar sobre qué haría ahora.

Potter sabía lo que había sucedido, lo que él había hecho... ¿Cuánto tardaría en acusarlo con Dumbledore? ¿Cuánto tardaría en ser la deshonra de su familia, en ser blasfemado...? Tenía que moverse rápido si quería evitar ese futuro: debía cubrirse y...

Una idea brillante se engendró en su mente. Nadie veía a Potter a la noche. Nadie sabía si permanecía en la casa o no, todos suponían que sí porque no tenía otro lugar dónde ir. Pero si... ¿Aprovechaba eso a su favor? ¿Si culpaba a Potter? Obviamente, Dumbledore no le creería... Todos apoyarían a Potter. ¿O tal vez no? Después de todo, había tenido una actitud anómala en los últimos meses: pasaba la mayoría de su tiempo compenetrado en libros y vagando solitariamente.

Necesitaba que alguien importante le apoyara para obligar a Harry a callar. Detuvo el camino de sus pensamientos ante la cruel idea que armó. Si Hermione creía que Harry era el culpable... sería suficiente para que de nada sirviera la acusación del Golden-boy si llegaba a abrir la boca. Además, lo más probable sería que le jugara en su contra: todos pensarían que estaba intentando proveerse de una coartada, tal y como Ron lo estaba haciendo.

Sólo tenía que esperar al momento idóneo. No era conveniente ir en ese preciso momento a mentirle a Hermione y causarle aún más dolor que el que estaba sintiendo. Llevaba horas llorando sola en su habitación. Ella lo había pedido así.

***

- Analizando el caso de los Granger... – Comenzó a decir Tonks seriamente.

Casi todos los miembros importantes de la Orden estaban presentes en esa reunión, salvo Hermione que se había excusado a sí misma por aquella noche. Harry y Ron no habían intercambiado palabras desde la feroz discusión que habían mantenido, de lo cual ya habían acontecido un par de horas.

Ron sabía que Harry todavía no había dicho nada. De otra manera, Dumbledore lo hubiera llamado a parte, hubiera hablado con él para luego denunciar su traición ante la Orden entera. Sabía que así funcionaba el sistema. No obstante, no podía dejar de sentirse nervioso cuando la conversación comenzó a girarse sobre el ataque a la casa de los Granger.


- Todos sabemos que poderosos escudos estaban colocados sobre la casa. – Dijo Tonks, suspirando con pesar antes de proseguir con su discurso. – Escudos que la Orden se había encargado especialmente en instalar y en comprobar su efectividad. – Algunos miembros de la mesa asintieron. – Sólo alguien perteneciente a la Orden podía entrar, lo que nos lleva a una terrible conclusión...
- Hay un traidor. – Murmuró Moody, vigilando con su ojo mágico a cada miembro.


Las expresiones faciales de los miembros de la Orden eran muy variadas. Algunos lucían indiferentes ante la idea de un traidor mientras que otros no ocultaban su perturbación ante el hecho y su aflicción era evidente. Un ejemplo claro era Remus, cuyo rostro estaba apagado en un velo de memorias y dolencias.

Aquella guerra estaba probando ser un auténtico suplicio para el último digno merodeador en vida. Y no sólo para él, sino también para el resto de los aurores, profesores y funcionarios del ministerio. Todos deseaban que concluyera pronto, para volver a la monótona felicidad de sus vidas.


- Así es. – Asintió Kingsley. – Una vez que el miembro de la Orden entró, permitió el acceso a un par de mortífagos y éstos se encargaron de la tortura de la señora Granger.
- ¿Cómo está? – Cuestionó Dumbledore. Arthur Weasley se mordió el labio inferior.
- Tardará en recuperarse.
- Si es que llega a hacerlo... – Susurró Harry, con la voz seca.


Algunos le observaron tristemente mientras que otros soslayaron la penetrante mirada del joven de Gryffindor. Tal vez algunos de ellos se sentían autores del impalpable sufrimiento que aquellos ojos revelaban y muchos debían sentirse impotentes, como el caso de la señora Weasley y Dumbledore. Bah, lo que aparentaba aunque sea...


- A la misma hora que se efectuaba el ataque, hubo una pequeña reunión aquí. – Dijo Kingsley. – De esa forma, quienes se encontraban en esta cocina quedan excluidos de sospecha... Sin embargo, tenemos muchos miembros restantes y cualquiera de ellos puede ser el traidor.


Pero nunca sabrían quién había sido el verdadero traidor porque nunca sospecharon del hijo menor de los Weasley (¿quién podría haberlo adivinado?) y además, dejaron de buscarlo al momento del ataque en Hogwarts a fines del séptimo año de Harry, Hermione y Ron, dando por sobreentendido quién era.

***

- Hermione, Hermione... Vamos, Mione, deja de llorar. – La muchacha no le hizo caso. – Tienes que vivir, Mione. Tienes que salir adelante.
- No puedo. No podré, Ron.
- Sí que puedes. Siempre has podido con todo, ¿por qué esta vez será diferente?
- Tú no entiendes... No entiendes lo que estoy sufriendo. No sabes lo que es sentirse solo, completamente solo en este mundo sádico, que ya nada le importa... Y está bien que no lo sepas; nadie debería saberlo.
- Hermione...
- Sólo me gustaría poder charlar una vez más con mi padre, decirle cuánto lo quiero, cuánto le necesito... Cuánto le extrañaré. Es increíble como no te das cuenta del valor de las cosas hasta que las pierdes por completo. ¿Sabes, Ron? Eres tan afortunado de tener una familia tan cálida y numerosa... Siempre habrá alguien a tu lado. En cambio, yo no tengo hermanos y mira... mi madre está luchando por sobrevivir de la locura. ¿Qué me queda?
- Por favor, Hermione, no digas eso. Yo estoy aquí para ti.
- No es lo mismo. Nunca será lo mismo...
- Tienes que superarte, Mione. No pensarás quedarte encerrada aquí por el resto de tu vida, ¿verdad?
- No, claro que no. Pero es que simplemente temo salir y encontrarme con la realidad; Caminar por la calle y cruzarme con el asesino de mi padre... Simplemente no podría soportarlo.
- ¿Quieres venganza?
- No.
- ¿No?
- Quiero paz.
- Hermione... ¿qué dirías si te dijera que yo sé quién es el traidor de la Orden?
- ¿Qué?
- Tú sabes que hay un traidor en la Orden; de otra forma nunca podrían haber entrado a tu casa.
- Pero... pero... ¿tú sabes quién es? ¿Cómo?
- Él mismo me lo ha dicho. Es tan horroroso ver en lo que se ha convertido...
- ¿De qué hablas?
- Al principio no lo podía creer...
- ¿Ron?
- Sirve al Innombrable con auténtica devoción. Pensar que lo habíamos creído nuestro héroe.
- Ron, ¿qué estás diciendo...?
- Es él el culpable, Hermione. Es
Él.


Harry prefirió dejar de escuchar en ese momento. No podía creer en lo que Ron había hecho. No podía creer en su necesidad de sacrificar a los demás por su propio bienestar. Siempre lo había visto tan leal... A pesar de esos ataques de celos, había sido un grandioso amigo. Pero era extraordinario cómo las cosas cambiaban. Como un mundo se deformaba y empeoraba su condición.

Todo el sexto año había estado debatiéndose entre el sentimiento que le invadía por inclinarse hacia la Oscuridad y permanecer con sus amigos, aquellos seres que había creído que le querían de verdad. A Él y no al Niño que Vivió. En ese instante se percató de lo estúpido que había sido. No había amigos a los que presentarles lealtad. No había nada que lo uniera ya con el bando de Dumbledore. Todos los ideales, que alguna vez había poseído y perseguido con entusiasmo y fervor, se desmoronaron ante sus ojos. Era sólo cuestión de tiempo hasta que Hermione dejara de hablarle, creyendo que era el culpable de ese crimen que de ninguna forma había cometido. Ya no valía la pena seguir luchando por una Causa perdida; una causa que sólo lo llevaría a la tragedia y a la perdición; una causa en la que nadie le acompañaría y sabía que el camino sería duro...

Fue esa noche en la cual se fue a dormir temprano por primera vez en mucho tiempo y, al encontrarse con Voldemort a través de sus sueños, aceptó ser su igual y mano derecha, como tanto anteriormente se le había ofrecido. Fue esa noche que el destino del mundo mágico y muggle fue sellado en plenitud. No antes, no después... Esa noche la Oscuridad subyugó la voluntad de Harry Potter por y para siempre. Fue la situación límite que marcó épocas y direcciones.

Llora...

~*~

Nota de Autora: Muchas gracias a Rowan Mayfair por notificarme del corte del capítulo ^^

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