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Laguna Estigia
(R13)
Por Parvati
Escrita el Domingo 1 de Agosto de 2004, 17:38 Actualizada el Martes 29 de Junio de 2010, 10:54 [ Más información ]
Capítulo 12 - Primera Parte
Wenas ^^! A que esta vez no he tardado tanto, ¿verdad? Mi intención sinceramente era actualizar a fines de diciembre, antes de ausentarme todo enero por las vacaciones, pero un bloqueo en la escena final me lo impidió… y lamentablemente, es la escena que cierra el capi, y no podía evitarla. Tuve que delegar dos escenas que iban a tomar lugar en este capi (y que le hubieran dado más ritmo y acción) al próximo, porque verán… llegó a las 33 páginas, aún tratándose de escenas que simplemente concluyen una etapa o empiezan una.
Como advertencia a futuro, el capi 13 y 14 están repletos de toda la acción que a LE le viene faltando desde hace… añares. Como todos capis de acción, me tienen ansiosa porque no son mi fuerte -.- Ah! Salvo algún lector curioso que se haya pasado por mi blog, dudo que se hayan enterado de la noticia, pero durante mi mes de vacaciones en la costa logré terminar de concretar la trama de LE, con la delineación de los capítulos. Serán en total 18, más epílogo. Es decir, nos restan 7 capítulos. ¿Cuáles, en mi opinión, serán los que más disfrutaré (u odiaré, según la emoción del momento) a la hora de escribir? El 14, el 17 y el epílogo. No quiere decir que el resto no tenga eventos importantes, pero esos son los que vengo esperando prácticamente desde que empecé LE. Teniendo en cuenta mi ritmo de escritura, sé que suena tan lejano, pero en verdad quiero terminar esto este año, por imposible que parezca. Para quienes deseen una versión un poquitín más explícita de la última escena de este capi podrán dirigirse a: http://ar.geocities.com/parvati_usagi/Lemmon.LE.Capi12.htm. Contiene algunos detalles interesantes, pero está en ustedes decidir, porque no quiero ser acusada de corromper a nadie. Agradezcan que no acepté la sugerencia de Kathy de retenerla hasta el próximo capi XD. En cierta forma, simboliza también mis disculpas por la demora, y un regalo atrasado de Navidad. La escena podría ser calificada (en verdad, lo dudo, porque el tono apenas sube entre tanta poesía narrativa XD) como PG16+. Están advertidos. Disculpen las referencias bíblicas, no tienen valor fuera del contexto que los dos personajes le dan. Ya saben que la función de Dios en LE la cumplen los Jueces, toda invención de mi mente retorcida. Además, les agradezco de todo corazón los 22 reviews subidos al capi anterior ^^! Nos estamos acercando a los 200… uhm… quizás le dé un premio especial al que envíe ese review, como a la vieja usanza ^^! Muchas gracias por la paciencia, y espero disfruten del capi. En verdad no sé cómo llené 33 páginas con un capítulo que terminó siendo más de transición que de otra cosa… Este capi va dedicado a Katherine Riddle. Feliz cumpleaños, mi niña. *** Título: Laguna Estigia Autora: Parvati-Blossom Resumen: Reto N 7 de La Orden de las Mortífagas. Harry es el más destacado mortífago al servicio del Lord. Neville es el que se espera que venza a Voldemort y su protegido. Rating: PG15 Género: Drama/Dark/Angst... o.O Tal vez algo de acción... Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a J.K.Rowling, soy simplemente una admiradora del universo de Harry Potter. Sin embargo, aquellos personajes que no pertenecen al Cannon, son de mi propiedad. ¿Ejemplos? Alice Kolberg, Lucas de Santos... Por lo tanto, LE no es completamente tuyo, ¿verdad, Jo? -risas- Es un fict sin fines de lucro. Advertencia: Tortura de personaje explícita. *** Capítulo 12 Westminster 1 de noviembre de 2004 Horario: cuatro y cincuenta de la madrugada Hermione solía eludir situaciones tan desventajosas, pero aquella vez prefirió omitir su sentido por la supervivencia. Cinco aurores contra uno era una clara señal de que necesitaría mucha astucia y habilidad para salir de allí viva, y como buena Gryffindor, decidió arriesgarse y apostar a sus capacidades. Conjuró un escudo avanzado de magia blanca y comenzó a lanzar hechizos a diestra y siniestra. Poco importaban ya los muebles u objetos en su departamento. Todo aquello podría ser repuesto con facilidad, si así fuese la necesidad. Los aurores no tardaron en responder con sus propias maldiciones, rodeándola limpiamente. Respiró hondo e invocó varios encantamientos de legalidad cuestionada por el Ministerio. Definitivamente Filldeserp era una mala influencia. Sin embargo, sirvió su propósito y los tres aurores del Ministerio fueron tomados por sorpresa, arrojados contra la pared con brusquedad. No se amedrentó al ver la sangre surgir de sus cabezas, si bien un mínimo sentimiento de arrepentimiento la tocó antes de continuar con el duelo. De Santos la observaba impasible, midiendo sus fuerzas y analizando sus movimientos… Sus ojos negros la perturbaban. Se encontró devolviéndole la mirada calculadora. En la profundidad de aquellos ojos, quizás con un toque de Legeremancia, llegó a divisar la sensación de traición, en un calibre mucho más personal de lo que debería ser para un auror profesional que sólo había compartido con ella un mes de convivencia. - ¿Por qué, Granger? ¿Qué es lo que te han ofrecido para que dejes de lado todo lo que eres? Hermione no pudo contener su sorpresa ante su interrogatorio. Suspiró con cansancio. Aquella pregunta… simplemente nunca tendría una respuesta válida a los ojos de la Orden. No podrían entender cómo se sentía. No podrían entender lo que estaba sucediendo. No obstante, al volver a observar esos ojos perspicaces, comprendió qué era lo que la desconcertaba de ellos. De no ser por el color, hubiera jurado que se encontraba nuevamente frente a Filldeserp. La misma determinación, la misma aura, aquella rabia contenida y aquel odio al destino. Irónicamente… en mundos tan distintos, eran tan parecidos. Sólo tenía que vislumbrar la dureza y la soledad con la cual De Santos coexistía para entender todas las posibilidades que en ese momento se desplomaban frente a ella. La realidad podría haber sido tan diferente… si se hubieran dado una oportunidad. De Santos había querido creer en ella; de hecho, contra todas las hipótesis que le había presentado a la Orden, el español había terminado creyendo en ella, inclinado a confiar en su honestidad... había tenido fe en su temple, en su espíritu… y ella… - Expelliarmus. – Conjuró una voz detrás de ella. Al ser arrojada varios metros hasta caer el suelo, perdiendo su varita en el trayecto, reconoció a Francisco García. – Para ser una ex-aurora profesional, te distraes con mucha facilidad, Granger. Su declaración rozó la arrogancia, y Hermione se sintió simplemente humillada. De Santos y García la inmovilizaron en el suelo y persistieron apuntándola con sus varitas, ambos con sonrisas insensibles en sus rostros. Eran los gestos típicos para con un traidor. Por un momento, Hermione se permitió sentir el alivio de que fuesen ellos quienes la hubiesen arrestado, y no Neville o Ron. No hubiera podido soportar sus expresiones de espanto e incredulidad… - Bien. Ahora… - Lucas sacó un encendedor, que ella identificó como un traslador del Ministerio, del bolsillo de su túnica y se aproximó a ella. – Es momento que tus errores sean juzgados y condenados. - Sigue soñando, De Santos. – Dijo una voz desde el umbral de la puerta. Los acontecimientos que se desenvolvieron después pasaron con tanta velocidad que a penas Hermione pudo seguirlos. Filldeserp, tras aquellas pocas palabras de presentación, había realizado un par de encantamientos oscuros que indujeron a que García terminara en el suelo, sangrando a un ritmo bastante peligroso, y a que Lucas se alejara de Hermione, concentrando su atención en un pequeño duelo con Filldeserp. Simultáneamente, los hechizos que retenían a la muchacha se desvanecieron y ella corrió adonde yacía García y recuperó su varita. Sin voltearse a mirar dos veces el cuerpo moribundo, se puso de pie y estudió el panorama. - ¿Qué es tan importante de esta sangre sucia para que el mismísimo Lord Filldeserp venga a rescatarla? – Murmuró De Santos, y Filldeserp le dedicó una fastidiosa sonrisa burlona. - ¿Cómo está tu familia, Lukitas? – Preguntó el Dark Lord cruelmente. – Ah, cierto que ya no tienes… Lucas pareció enfurecerse ante tales palabras y sus hechizos incrementaron en poder, aunque su puntería comenzó a fallar. Hermione podía sentir como el corazón de aquel hombre se quebraba en ese instante. - ¿Cómo te atreves? Maldito asesino… - Masculló el auror. - Pronto será el aniversario de la muerte de tu querida esposa Sara, ¿no? – Lucas sólo apretó los dientes, sujetando toda clase de réplica. – Y de tu pequeña… ¿Cecilia era su nombre…? Hermione hubiera creído imposible que el rostro de un hombre se desfigurara tanto ante la mención de un simple nombre, pero Lucas negó sus suposiciones. Sintió una gran tristeza por aquel hombre, que lo había perdido todo a manos de una guerra que difícilmente podría ser considerada suya. Había escuchado rumores por los Cuarteles de la Orden, sin embargo, ahora las palabras despiadadas de Filldeserp se lo habían confirmado. Ella se estaba uniendo a un bando que destrozaba familias y corazones, hiriendo profundamente la humanidad de aquellos seres. Percibió un nudo en su estómago y le atacaron unas ganas tremendas de llorar. Pero ya había llorado lo suficiente. Esa era su decisión, y afrontaría las consecuencias… Aunque no fuese lo correcto. Aunque no fuese lo ideal. El duelo y el intercambio de palabras duraron unos minutos más hasta que Filldeserp aparentemente se aburrió, aunque también podría ser por su cansancio, después de toda la actividad del Congreso, y se acercó a ella, agarrándola del brazo y activando el traslador del Medallón, sin ni siquiera dedicarle una sola palabra más a De Santos. *** Fortaleza de la Orden Oscura 1 de noviembre de 2004 Horario: cinco y veinticinco de la madrugada Hermione aún seguía entumecida y no respondió a ningún estímulo hasta por lo menos varios minutos después, al hallarse sentada en el despacho de Voldemort, junto a Filldeserp, esperando la llegada del dueño del lugar, con una variedad de amargas emociones en su garganta. Repentinamente, Nagini apareció de entre las sombras de la sala y convirtió a Hermione en un testigo pasivo del diálogo en siseos que entablaron ella y el heredero de Voldemort. Los contempló en silencio, sin poder entender nada y sin desear hacerlo tampoco. Dudaba que fueran palabras reconfortantes. Pasados unos instantes, la serpiente se deslizó en el suelo hasta llegar a sus pies, donde se alzó sobre sus miembros inferiores para quedar relativamente a la altura de sus ojos. Esta vez sí se acobardó de la inspección de aquellos ojos amarillentos y no pudo evitar desviar sus ojos de la serpiente. No obstante, Filldeserp se inclinó en ese momento y estrechó las manos en su regazo, intentando infundirle una bravura que no sentía. El gesto la tomó desprevenida y se volteó a mirarlo. Una pequeña sonrisa se había formado en aquel rostro impávido. - Nagi sólo está intentando verificar si eres digna compañera mía, Mione. No te hará nada. Agonizaría antes de ir contra un mandato directo de un Parselmouth. Poco consuelo encontró en aquellas palabras, pero asintió, sabiendo que no tenía otra alternativa, y correspondió la mirada de la serpiente. Por varios segundos Nagini perduró en aquella posición, mostrándole aquella lengua fina y larga, escoltada por aquellos colmillos, saturados de un veneno letal. Luego siseó y Hermione miró de reojo a Filldeserp, esperando que le comentara algo al respecto. Sin embargo, el heredero no dijo nada. La serpiente prosiguió a situarse totalmente en el suelo, donde se arrimó a los pies de Filldeserp y comenzó a enrollarse en sus piernas, subiendo a su pecho donde acabó posicionada. Ante la actitud temblorosa de Hermione, el muchacho le sonrió mientras acariciaba con devoción las escamas ásperas de la serpiente. - Nagi tiene una obsesión con mi protección… se podría decir, en general con mi persona. Me considera… su cría, o por lo menos, la cría de su Amo, por lo tanto, su deber defenderme. – Los ojos de Filldeserp parecieron abstraerse por un momento. – Me gustaría que pudieras entenderla… entonces comprenderías lo inofensiva que es en verdad. - No es nada personal, pero dudo que con tanto veneno sea tan inofensiva… - Filldeserp rió entre dientes. - Hay veces que los seres más peligrosos guardan dentro de sí un alma tan frágil y dulce… el retorcido sentido del equilibrio de la naturaleza. - Y… ¿qué ha dicho sobre mí? – Hermione prefirió volver a la temática en cuestión, sintiendo lo inútil que sería discutir sobre la peligrosidad de la serpiente con una persona que las idolatraba. - Que ninguna humana será jamás merecedora de mí… que a sus ojos, eres tan inservible como el resto… pero que termina siendo mi decisión. – Filldeserp rió ante la sincera expresión herida en el rostro de la Gryffindor. – Te aseguro que en el modo de pensar de Nagi, eso es un elogio. Debo admitir que te mentí… si te hubiera considerado inválida, te hubiera mordido o estrangulado. A Nagi le trae sin cuidado los pactos de lealtad y obediencia de las serpientes hacia los Parselmouth… estima ser superior a su especie. Argumentaría haber actuado por mi propio bien, ya que estaba muy confundido como para darme cuenta yo mismo de la escoria con la cual me estaba comprometiendo. - ¿Lo ha hecho alguna vez? – Hermione miró con cautela a la serpiente, que ahora lamía la mano de Filldeserp. - Por supuesto. La joven fue salvada de hacer comentario al respecto con la llegada de Voldemort. El Dark Lord parecía cansado, aunque estuviera tan alerta como siempre. Se quitó la impresionante túnica formal que vestía y la abandonó sin cuidado sobre uno de los muebles. Luego se sentó en su típico sillón, frente a ellos, y siseó, a lo cual Nagini se encargó de responderle, aún cómodamente en Filldeserp. - Bienvenida de vuelta, Hermione. – Saludó Voldemort con una vaga sonrisa. Filldeserp alzó una ceja, pero no manifestó sus pensamientos. – Lamento que, después de todo, hayas terminado tan espléndida noche de manera tan agitada. - Difícilmente es tu culpa, Voldemort. Aún no consigo descifrar cómo la Orden me descubrió, pero… - Una de mis mayores hipótesis es una traición en nuestra Elite, y es por eso que quería disculparme por adelantado. - ¿Ya saben quién pudo haber sido? – Dirigió su atención a Filldeserp, quien negó con la cabeza. - Es el primer signo de traición en varios meses. No podemos deducir demasiado de él. - Pero… - Un pensamiento suspicaz brotó en su mente. – Sabían que había un traidor… por eso me permitieron ir al departamento… - Veo que el tiempo que residiste con nosotros te ha servido de algo, sí… ya entiendes como nos manejamos. – Dijo Voldemort, con una mueca burlona. – Es el primer signo, pero nuestros espías en la Orden pudieron detectar otros que no se revelaron físicamente. Queríamos saber hasta qué punto nuestra ratita ascendió en nuestro círculo… y sólo la Elite tenía el derecho a hablar libremente sobre nuestro secreto. Quien sea que haya sido, debe estar sufriendo los efectos de haber violado los códigos, sin embargo. Era un dato sellado en la confidencia del Círculo, y fuera de allí… Ahora podía comprender porqué Filldeserp había estado tan reticente a dejarla ir… - Frente a nosotros se halla ahora la necesidad de dialogar sobre el futuro. – Semejante capacidad para iniciar un discurso debía ser admirada, desde el punto de vista de Hermione. Lord Voldemort era sin duda carismático. Lástima que ninguno de sus dos espectadores tuviera intenciones de apreciarlo en ese momento. – Pero entiendo que estés exhausta por las actividades del día, y la decisión está en ti si prefieres continuar mañana con esto. Si en verdad existiese la posibilidad, estaba segura de que Voldemort no estaría allí con ella, sino que se habrían reunido directamente al día siguiente. Podía aceptar un gesto de cortesía cuando lo reconocía, y sabiendo que tanto Voldemort como Filldeserp parecían estar en modo ‘política’, tendría que analizar con mucho cuidado toda la conversación. - Prefiero ahora. Dejarlo para mañana sólo retrasaría un proceso que inevitablemente nos perseguiría. – Dijo Hermione, detectando los ademanes de alivio por parte de ambos Lords. El Congreso realmente los estaba sofocando. - Creo que la mejor forma de empezar esto… es ir al inicio. – Voldemort desvió su mirada a Filldeserp, quien persistía en su silencio. – Todo esto, como podrás imaginar, no se hubiera desarrollado si aquel día que revisé todas tus memorias no me hubiera chocado con una en particular… - La Laguna Estigia. – Completó Hermione inconcientemente. Voldemort asintió. - De no haber sido por esa memoria, tu eliminación hubiera sido inmediata. Sin embargo, dado semejante recurso, conservarte viva podría resultar ser mucho más útil. Y, he de admitir, no me equivoqué. Trazamos un plan con Filldeserp, basado en tu sensibilidad y tu antigua relación con él… no hay mejor manera de capturar a una mujer bajo tu influencia que utilizando sus sentimientos, y aguardamos en la espera de la manifestación de tu poder. Tendría que florecer pronto, ya que estabas conviviendo con dos personas que conocen la Laguna Estigia… tales condiciones suelen impulsar la maduración. Así fue cuando finalmente, aquel día que aniquilamos al último de los Malfoy, tus poderes elementales se hicieron denotar. Viento. Ideal para nuestros planes. - ¿Por qué? - Si hubieras sido un elemental de agua, todo el plan hubiese quedado abolido. – Murmuró Filldeserp, sin emoción alguna en su voz. – Y de haber sido de tierra u otro elemento secundario neutral, se hubiera complicado, aunque no fuese imposible. El viento, en cambio, sólo te atraería más a mí. - Entonces… planearon todo hasta llegar hasta este momento, donde me entregaría ustedes. – Voldemort asintió. No representaba una novedad para Hermione, pero sin duda le molestaba el tono ligero con el cual los Dark Lords se referían a su manipulación. - ¿Con qué propósito? Tengo esta habilidad elemental… pero no me necesitarían tan cercanos a ustedes para utilizarme… podrían haberme puesto bajo Imperius o alguna pócima peor, y todo hubiese sido más sencillo… - Lo sencillo suele enredarse al final. Preferimos optar por el camino más arduo, porque nos aportaría frutos más sabrosos… no sólo garantizábamos tu lealtad y voluntad al profundizar tu relación con Filldeserp… sino también una oportunidad que hace tiempo buscamos… - Esta vez, Voldemort detuvo su discurso y miró a su heredero puntualmente. Él suspiró, pero cumplió con la orden silenciosa. - El tiempo nos apremia. Hay pactos y maldiciones con los Jueces y con otros antepasados que nos han forzado a acelerar la elección… además de la actual situación de guerra. Nuestro linaje no debe morir, y debe ser expandido con la mayor rapidez posible. Son siembras que tardan años en ser cosechadas… - Filldeserp la miró a los ojos, donde un mensaje se divisaba con franqueza. – Necesito engendrar un heredero. Hermione no pudo contener la expresión de total sorpresa que debió exteriorizarse en su rostro. Abrió la boca para decir algo, cualquier cosa, pero sus cuerdas vocales se opusieron a cooperar y enmudeció. Incluso antes de que pudiera finalizar de procesar semejante información, de poder analizar la extraña mirada que Filldeserp le enviaba, Voldemort emprendió la segunda fase de las revelaciones. - Podría ser engendrado en cualquier mujer, y nosotros encargarnos de criarlo, desechando a la madre en cuestión. No obstante, sería un plan con muchas complicaciones… Además que no podíamos negar la necesidad de Filldeserp de tener una compañera fija y digna de tal posición… por su condición de elemental de fuego, muy pocas mujeres pueden llegar a ser efectivas para él, mucho menos satisfacer sus expectativas. - Y… ¿me consideran digna a mí, una sangre sucia? – Susurró, el único pensamiento coherente en su mente. - Eres un espécimen singular. Además, ya conoces nuestra nueva política respecto a la pureza de la sangre y la magia. Te hemos evaluado, y te hemos calificado válida. Tendrás que probar tu valor al resto del Círculo en algún momento para que te respeten… pero aún frente a mi mesura, Filldeserp te ha elegido, y tengo que respetar su decisión. - ¿Cuánto tiempo más hay disponible antes de que sea demasiado tarde? - Dos meses, extendiendo un poco los plazos. – Enunció Voldemort mientras Hermione se mordía el labio inferior. - ¿Es para lo único que van a necesitarme? - Por supuesto que no. – Los ojos rubíes de Voldemort destellaron, casi traviesos. – Serás nuestra representante oficial para los elementales de viento. Deberás educarte en sus modales. Además, ocuparás un lugar en la elite cuando estés lista… y todo lo que quieras realizar será tenido en cuenta. Tus roles podrán variar según lo creas necesario. No te convertirás en un títere, ni siquiera intentaremos reprimir tu personalidad. Sin embargo, esperamos que seas conciente de tu situación, del lugar que ocupas y las personas con las que lidias. La atención de Hermione se bifurcó a Filldeserp, quien simplemente elevó las cejas y eternizó su mutismo en el momento menos oportuno. Hubiera deseado poder decirle tantas cosas en ese puntual instante… y en cambio, también ella calló. No supo si por la presencia de Voldemort, que obligaba a la relación entre ellos a ser más reservada, o sólo era la situación que le incomodaba. - ¿Podría retirarme a mi habitación para meditar sobre toda esta información? - Por supuesto. Filldeserp, acompáñala. - No es necesario, Voldemort. – Se apresuró a interrumpir Hermione. – Recuerdo el camino perfectamente… - Y la Fortaleza es la actual morada de una cantidad innumerable de huéspedes, de los cuales muchos aborrecen tu origen, tu magia, tu posición o estrictamente tu pasado. – Objetó Voldemort. – Espero que a futuro sea más metódica, señorita Granger. La muchacha se ruborizó y se puso de pie, realizando la reverencia correspondiente a Voldemort antes de salir del despacho. Filldeserp se apresuró a alcanzarla, desertando a Nagini con prudencia en el suelo. La encontró esperándolo en el corredor, con sus ojos almendrados observándolo casi acusadores. - Es en momentos como estos donde no percibo la diferencia entre aliarme con Voldemort y aliarme con Dumbledore. – Anunció Hermione irritada. - ¿Cómo soportas que planifique todo por ti? - No lo planifica todo. Simplemente… marca los límites de tu camino. Tú eliges cómo recorrerlo. – Empezaron a marchar a paso pausado. – Aún puedes abandonar… Puedes argüir haber estado bajo los efectos del Imperius esta noche. - No he elegido a Voldemort. Te he elegido a ti, y no me retractaré. – Sonrió con cierta amargura. – Así que… ¿cuál es el ritual que usarás para sellar nuestra alianza? - Preferiría estar en tus habitaciones para comunicártelo… no quiero tener una audiencia. – Contestó Filldeserp, ligeramente vacilante. Hermione sintió su curiosidad aumentar, pero la dominó. Después de todo, ella tampoco quería jurar lealtad a Filldeserp frente a las tantas criaturas que deambulaban aquella noche por los pasillos. Si bien el baile y la ceremonia inicial del Congreso ya habían concluido, las criaturas tenían todo el derecho a hacer sus exploraciones de la Fortaleza y continuar conversando con sus aliados. La Fortaleza siempre bullía en actividad, pero aquella noche más que nunca. Definitivamente la profesión de Dark Lord no era fácil. Requería tantos sacrificios, tanto cansancio y tanta personalidad. Era evidente, por las miradas que los mortífagos y las criaturas dirigían a Filldeserp, cuánto lo admiraban y lo veneraban. En aquel momento, Hermione no tuvo otra opción que reconocer que se lo había ganado con mérito. No eran sólo rumores, no era sólo ser el heredero de Voldemort, no era sólo su manera de caminar e imponerse, sino también por su propia cualidad natural de líder. La mayoría de las criaturas oscuras lo reconocían individualmente, separado de Voldemort. No era su sombra. Filldeserp era su propia persona. Tras varios minutos de caminata y de intercambio de saludos, llegaron a los antiguos aposentos de Hermione. Estaban tal como los había dejado. Sus libros estaban acomodados sobre la pequeña mesa, sus pergaminos con anotaciones junto a ellos. Los mismos cuadros y las mismas paredes. No pudo evitar sentirse agradecida a los dos Dark Lords por no disturbar aquel lugar al que había aprendido a acostumbrarse, e incluso encariñarse, si bien también atestiguaba la confianza que Filldeserp había tenido en que ella volvería. Por un momento, se preguntó porqué no lo había destrozado todo al creer que ella lo había traicionado y lo había elegido sobre la Orden del Fénix. Quizás porque guardó parte de esperanza o quiso conservar una parte de ella con él… o simplemente, había estado demasiado ocupado para centrarse en un objeto tan fútil. - Espérame aquí mientras preparo la sala de entrenamiento. – Le indicó Filldeserp y desapareció por la susodicha puerta. Hermione se acomodó en su usual asiento. Su mente aún retumbaba por todos los eventos del día. Se sentía casi anonadada, como si ya nada pudiera afectarle. Lo adujo a su propio agotamiento. Al día siguiente podría procesar toda la información y enfrentarse mejor a la situación. Mientras tanto, debería actuar por instinto. Era increíble cómo su conocimiento podía abandonarla en los momentos más cruciales. - ¡Señorita! Folly se alegra de que la señorita haya vuelto, señorita. – Saludó chillonamente el elfo doméstico, que había aparecido literalmente de la nada. Se acercó a ella y la examinó con mucha atención. – La señorita necesita descansar. ¿Por qué no va a descansar, señorita? Hermione se cuestionó si los elfos también actuarían así frente a Lord Voldemort. Francamente, lo dudaba. No quedaría ninguno con vida en la Fortaleza, conociendo su temperamento. - Debo efectuar un ritual con Filldeserp antes de irme a descansar. - Oh. Entonces, Folly le traerá a la señorita unas pócimas para reanimarla. El Amo no querrá que se duerma en mitad de la ceremonia, señorita. – Sin darle tiempo a responder, el elfo se desapareció y segundos después volvió, con dos frascos en sus torpes manos. – Beba, señorita. - Por favor, Folly, llámame Hermione. – Le dijo cohibidamente tras agarrar los frascos y beberlos. - Por supuesto, señorita Hermione. – Contestó felizmente Folly. Prosiguió a desvanecer los dos frascos vacíos. – La señorita Hermione es muy buena para Amo Filldeserp, señorita Hermione. - ¿A qué te refieres, Folly? – Comenzaba a sentir los efectos de las pociones. Por lo menos, sus pensamientos eran más coherentes y lógicos. Demasiada emoción por un día, concluyó. - Amo Filldeserp ha mejorado mucho desde su llegada a nuestra Fortaleza, señorita Hermione. Nosotros, sus elfos, empezábamos a temer que se perdiera como Amo Voldemort hace tantos años, señorita Hermione. Pero señorita Hermione le ha devuelto el sentido a Amo Filldeserp. Amo Filldeserp en verdad la quiere, señorita Hermione. Haría bien en permanecer con él, señorita Hermione, Amo Filldeserp se asegurará de hacerla tan feliz como usted lo ha hecho a él. La muchacha se mantuvo en silencio. En primera instancia, se planteó la meta de eliminar las palabras “Señorita Hermione” del vocabulario de Folly, porque realmente la irritaba tanto respeto y redundancia. Luego aceptó que se había conmovido ante las palabras del elfo, aunque a su discurso se le había agregado el efecto de aquellos ojos enormes y azules mirándola con ilusión. ¿En verdad ella había cambiado a Filldeserp? - Folly, puedes retirarte. – Dijo el Dark Lord desde su lugar en el umbral de la puerta de la sala de entrenamiento. El elfo asintió, hizo una reverencia y se esfumó. Hermione no tuvo tiempo para evaluar si el hombre había escuchado su conversación con el elfo o no, porque Filldeserp inmediatamente distrajo su atención al tópico de su anterior preocupación. Se acercó a él e ingresó a la habitación tras una seña del heredero. La sala no conservaba ninguna clase de similitud a su estado previo. Ni siquiera era una sala. Se trataba, aparentemente, de un lugar al aire libre. Un bosque frondoso se erguía a sus espaldas y frente a ella se hallaba el mar, con sus majestuosas olas y aquella tonalidad celestina, mientras que ellos estaban situados en un acantilado. Por un instante, Hermione sintió vértigo pero inmediatamente recobró su equilibrio y respiró hondo. A sus sentidos sólo arribó la sensación de paz, de libertad, que la ayudó a entender porqué Filldeserp había elegido aquel territorio. Se volteó para que él pudiese contemplar su sonrisa, que no tardó en ser correspondida. No se trató de aquella sonrisa forzada o macabra, o aquella mueca astuta que solía decorar su rostro, sino aquel gesto que sólo le dedicaba a ella. Su sinceridad, su amor. Liberó su elemento y rodeó a Filldeserp con él, provocando que su cabello azabache reivindicara su carácter negligente. Tanta formalidad parecía sulfurar a su elemento, que sólo dejó de modificar el aspecto de Filldeserp cuando ya no hubiera nada más que perturbar. Hermione no pudo contener la risa ante la nueva apariencia del poderoso Dark Lord, quien fingió ofenderse al ser objeto de su broma. La muchacha caminó hasta él, sin poder esquivar la sensación de añoranza. Filldeserp, ahora más que nunca, se parecía a su antiguo yo, a aquel Harry inocente y descuidado que no encontraba solución a la rebeldía de su cabello y que poco le importaba las ropas que vestía. Acarició su rostro y se ladeó para besarlo. Cuando se separaron, él rió, habiendo cobrado su venganza durante el beso. Indignada, Hermione intentó amoldar su peinado, pero fue inútil. Se sintió pequeña de nuevo, jugueteando con su mejor amigo como lo hubieran hecho diez años atrás. Él también parecía disfrutar el momento de travesura e inmadurez, pues volvió a besarla en un impulso repentino. Sus elementos también estaban jugando en aquel acantilado, persiguiéndose e intercambiando esencias. Aquel paraje era tan simbólico. Todos los elementos parecían estar allí; el agua, la tierra… y ahora el fuego y el viento. Se sintió feliz, finalmente sabiendo que pertenecía a un lugar... a una persona. - ¿No ibas a contarme sobre ese ritual…? – Murmuró en cuanto sus labios dejaron de ser prisioneros. Filldeserp carraspeó, recuperando un poco de serenidad. - Me sorprende que no lo hayas descubierto ya. – Contestó con una sonrisa burlona. Luego buscó algo en el bolsillo de su elegante túnica, rajada por el viento. Hermione entendió en cuanto él apoyó una rodilla en el suelo frente a ella y extendió una pequeña caja negra, que guardaba dentro de sí un anillo de impresionante belleza. Lágrimas brotaron de los ojos de la joven, quien nunca había creído en el romanticismo de Filldeserp. - ¿Quisieras casarte conmigo, Hermione Granger? – Murmuró él con voz serena, aunque sus ojos esmeraldas traicionaron su emoción. Tuvo que reconocer que Harry había tenido razón en negarle el juramento. Aquella era la mejor decisión para sellar su lealtad y su igualdad al mismo tiempo. Pero para Hermione significó muchísimo más que eso, mucho más que una ceremonia para certificar un lazo político. Era la culminación de su decisión, del lugar que ocuparía en la vida de Harry. También era la culminación del lugar de Harry en su vida. Sabía que no sería un matrimonio perfecto, sabía que habría dolor y angustia, que no era el marido que hubiese soñado cuando era niña, pero en ese momento… era todo para ella. Sonrió y aceptó el anillo, dejándose consumir por las llamas que ardían en los ojos de Filldeserp, aquella luz que la guiaría. Amaba a aquel hombre y no deseaba estar en otro sitio más que en sus brazos. Eran algo más que títeres, algo más que fichas en un tablero. Eran personas con un futuro en común, una vida que compartirían. Finalmente entendió las palabras de Folly. No iba a dejar que Harry se perdiera. Ella sería su luz. Continúa en la siguiente página...
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