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Laguna Estigia
(R13)
Por Parvati
Escrita el Domingo 1 de Agosto de 2004, 17:38 Actualizada el Jueves 14 de Enero de 2010, 12:57 [ Más información ]
Capítulo 9 (Primera Parte)
Buen día, gente ^^! Cómo han estado?
Nuevamente he fallado a mi promesa, y no he podido actualizar cuando tenía pensado por una serie de bloqueos y tropezones que fui sufriendo con este capi –posiblemente entiendan porqué una vez que hayan terminado de leerlo-... Primera advertencia: es un capítulo muy bouncy. ¿Qué quiere decir? Que salta demasiado. Tiene un clima muy distinto al acostumbrado “dark-suspenso” de los anteriores. Como bien había advertido a algunos lectores, es un trío de capítulos (capítulos 8, 9 y 10) donde no hay torturas, no hay misiones específicas... pero sí grandes conflictos internos y hasta en algunos casos, derrumbamiento. Los personajes están sufriendo estas crisis sentimentales por una razón... Y es en preparación a lo que vendrá. En el capítulo 11 volveremos a la rutina típica, quizás con algunos intervalos, pero hasta entonces...me resigno a que estaré escribiendo capítulos Light -.-! Segunda advertencia: hay introducción de muchísimos OC (Original Characters). Incluso temo que haya una saturación... pero era el capítulo ideal para empezar a avanzar sobre ellos. Tercera advertencia: -más bien para luego de haber terminado de leer el capi- entenderé si muchos dejan de leer a partir de ahora; especialmente los que no estén de acuerdo por cómo se desenvolvió el capítulo (más bien, los personajes)... hay una característica del fict que venía omitiendo mencionar hasta este momento, y seré honesta: fue deliberado. Sin embargo, para dar las razones sobre ello, prefiero aguardar al siguiente capítulo donde entenderán a lo que me refiero. Siento que estoy hablando en círculos sin querer dar spoilers de lo que sucede en el capi... Cuarta advertencia: me está por agarrar un ataque de nervios. Es el capítulo que más insegura he estado de publicar en mucho tiempo. No obstante, he intentado reescribirlo y todo termina saliendo igual. Así que me resignaré con mi musa y sus deseos. Quinta advertencia: ninguna de las 33 páginas ha sido beteada. Mi beta Nagini está colmada, y si bien le di dos semanas para ver si su situación podía reestablecerse, por el ataque de nervios ya no puedo esperar más. Así que tendrán que disculpar todo error ortográfico o de tipeo que en mi relectura no haya advertido. En otra nota... hace un par de días he hecho una apuesta con Jandres. Una apuesta que no estoy dispuesta a perder, aún sin haber determinado aún qué es lo que estaré perdiendo. El desafío reside en tener el capítulo 10 para el 18 de abril. Un mes a partir de ahora. Es un capítulo difícil y mi tiempo libre está restringido, pero tengo musa y la aprovecharé. También me he comprado una agenda para organizar mis tiempos. Basta de ir de excusa en excusa -.- El primer capítulo de Laguna Estigia en inglés (River Styx) ya ha sido publicado, y próximamente se subirá el segundo. Yay! En cuanto a HP6, a partir de ahora LE se ha convertido en un UA. No tendrá en cuenta ningún suceso de ese libro. Y si en algún momento se me ocurre entablar algún paralelismo, serán meramente detalles secundarios. Y no, no he comprado el libro en protesta por la demora de la traducción y su mala calidad. *abraza la versión inglesa de HP6* Recuerden que si quieren saber cómo anda mi vida y qué tal va el capítulo en proceso, siempre pueden visitar mi blog, cuya dirección se encuentra en mi profile ^^ Ahora sí... los dejo con las 33 pages que conforman el maldito capítulo 9... Disfruten de la lectura! ~Dedicado a Fede. Feliz cumpleaños, toto!~ *** Título: Laguna Estigia Autora: Parvati-Blossom Resumen: Reto N 7 de La Orden de las Mortífagas. UA. Harry es el más destacado mortífago al servicio del Lord. Neville es el que se espera que venza a Voldemort y su protegido. Rating: PG15 Género: Drama/Dark/Angst... o.O Tal vez algo de acción... Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a J.K.Rowling, soy simplemente una admiradora del universo de Harry Potter. Sin embargo, aquellos personajes que no pertenecen al Cannon, son de mi propiedad. ¿Ejemplos? Alice Kolberg, Lucas de Santos... Por lo tanto, LE no es completamente tuyo, ¿verdad, Jo? -risas- Es un fict sin fines de lucro. Advertencia: Capítulo bouncy. Con crisis emocionales y breakdowns. Muchos OC. Leves torturas mentales y físicas. *** Capítulo 9 9 de septiembre de 2004 Siento esta emoción el pecho cada vez que contemplo sus ojos esmeraldas... No sé de dónde proviene. Ni qué significa. Últimamente he estado muy frívola –consecuencia de la Oclumancia, supongo- y no estoy en busca de una tortura. He dejado de rebelarme, y hasta he permitido que me domestiquen en los protocolos... incluso he empezado a leer sobre las tradiciones de las familias puras sin rechistar. Siento que, a pesar de estar en la boca del lobo, en medio del centro de operaciones de mis antiguos enemigos... creo sentir que pertenezco aquí... Hay ocasiones en las que el pensamiento me parece iluso; inclusive falso y manipulado. Pero ayer, Filldeserp nuevamente se ausentó en la cena -¿ser un Dark Lord en verdad es tan exhaustivo?- y tuve una conversación con Voldemort respecto a todo lo que me había sucedido desde que me gradué de Hogwarts. Me interné en la Academia de Aurores, con la ambición de aprender todo lo posible y lo más rápido que pudiera, para así poder defender lo que tanto amaba, lo que tanto me había dado la Magia; luchar por todas las traiciones, todas las muertes, todo el dolor... quería hacerlo detener. Creo que por eso, en cierta forma, no me importaba ser un peón más, un arma de guerra más, mientras supiera que estaba aportando mi grano de arena para librar al mundo de una amenaza... Una amenaza que anteriormente había sido mi mejor amigo. Me sentía responsable. Era una culpa que me iba comiendo desde adentro. Por eso quería hacer algo. Sentía la traición de Harry como un fracaso personal. Yo había sido su amiga y no había detectado las señales... no había sido capaz de conocer a Harry lo suficiente, quererlo y cuidarlo lo suficiente, como para evitar su conversión al lado oscuro. Sigo sin compartir su visión del mundo, sus ideales, aunque estoy empezando a entender ciertas de las inclinaciones que Filldeserp tiene... estoy empezando a entender qué hay detrás de aquella máscara de Poderoso y Respetado Mago Oscuro... ... era algo similar a lo que había habido detrás de la máscara del Niño Que Vivió. Sólo Harry; alguien perdido, abandonado en sus esperanzas, con toda moral desechada, con toda valentía arruinada; toda lealtad y amor desbaratado. No puedo eludir pensar que... aún cuando las circunstancias lo obligaban a elegir a Voldemort, podría no haberlo hecho. La culpa recae en él también, no sólo en Ron. No sólo en mí. Harry fue el que eligió convertirse en esto, fue él el que traicionó... conscientemente de las consecuencias que sus acciones tendrían. Que él no haya sido el asesino de mi padre no quita la sensación de traición, aún cuando yo también lo traicioné... Lo que resultó ser el trío dorado de Gryffindor... un trío de traidores, de perdedores... Aún cuando quizás hubo influencia de seres superiores a nosotros... Voldemort y los Jueces... podríamos haber luchado juntos, podríamos haberlos vencido... si realmente hubiésemos querido. Si en verdad hubiésemos podido dejar nuestro orgullo detrás, abandonar la autocompasión en la cual nos sumergimos, y haber confiado en nosotros mismos; en lo que nuestra amistad siempre había defendido y en lo que desde siempre se había basado: la confianza, el perdón, el apoyo... Juntos, podríamos haber menguado la oscuridad del alma de Harry; juntos, podríamos haber sacado a Ron de su pozo de inseguridades y envidias; juntos, podríamos haber demostrado ser un poco más Gryffindor... Podríamos haber vencido... y al final, sólo fuimos vencidos. He dejado de llamarlo Harry. Tanto de forma oral como en mi mente. No porque lo considere muerto, sino porque sé que a Filldeserp le enfurece. O le enfurecía, antes de revelarme la verdad sobre la muerte de mi padre, y la causa de la locura de mi madre... Hay veces que creo que no merece llamarse Harry. Filldeserp no honra mis memorias del joven bondadoso, fiel y brioso que yo conocí. De no ser por su apariencia física, de no haber sufrido todos estos años la verdad, diría que Filldeserp y Harry Potter no son la misma persona. Sé que es mentira, porque aún en la oscuridad... aún después de tantos años, he vuelto a ver un pequeño destello de lo que fue. Quizás nunca será, pero... me contento con que Filldeserp no deniegue su pasado, y asuma las consecuencias. Observando sus solemnes ojos esmeraldas... puedo llegar a creer en su promesa silenciosa... *** Cuarteles de la Orden del Fénix 11 de septiembre de 2004 Horario: nueve de la noche El ambiente que se vivía en los Cuarteles no era nada tranquilizante. Los miembros que iban arribando intercambiaban miradas inquietas, intentando averiguar pequeños detalles sobre la información que se trataría. Curanderos, aurores, funcionarios del ministerio, espías, profesores y demás se acomodaban en sus puestos para otra reunión diaria de la Orden del Fénix. Neville, Ginny, Luna y Ron no eran la excepción. El cuarteto se situó en su lugar, sin hacer comentario alguno. Un mes se había cumplido ya desde el secuestro de Hermione y no habían tenido noticias sobre su paradero o estado. Ningún miembro de la Orden que fuera asesinado tardaba tanto en ser anunciado, y eso sólo hacía que las sospechas y la preocupación fueran en aumento. Los dos aurores sentían su ausencia más que nadie. No sólo en lo profesional, sino también en lo personal. Extrañaban su presencia, sus ojos serenos, su sonrisa reconfortante; sus regaños y sus puntuales réplicas; su aura esperanzadora. Durante los primeros diez días, el departamento de aurores había sido un caos. Después de todo, una de sus cabezas había sido arrebatada. El temor se había expandido entre ellos, no obstante estaban acostumbrados a superarlo; eran aurores. Habían sido entrenados para vivir en una época de guerra, en una época de muertes... Ocho años desde que la guerra se había iniciado y no había indicios de un final pronto y feliz. Al contrario, todo iba empeorando a medida que pasaba el tiempo. Habían perdido una multitud de aliados, magos poderosos, contactos; entre todos ellos, aquél del que tanto habían esperado, su tan proclamado salvador... Harry Potter. Aún nadie entendía qué había ido mal con el muchacho tan inocente, generoso, valiente y honrado. La típica excusa de que la ambición lo había corrompido, de que el poder se había adueñado de él, no alcanzaba a cubrir todos los huecos de incertidumbre. Remus Lupin ingresó a la sala y tras saludar brevemente a algunos de sus compañeros, se dejó caer en uno de los asientos próximos a Neville. Aquella guerra lo estaba demoliendo, como todos podían contemplar. Su cansancio hacía de sus fuerzas débiles; no había rastro de la alegría que años atrás había vuelto a brillar en sus ojos. Había empezado a caer con la muerte de su mejor amigo, Sirius Black, y sólo había confirmado su derrota al enterarse de la traición de Harry, aquél que había considerado casi como un hijo, quizás más cercano a un sobrino. Sin embargo, sorprendiéndolos a todos, aún seguía luchando. Aportaba lo mejor de sí, especialmente en la campaña con los hombres lobos. Si bien no era su rango oficial, cumplía funciones de auror en los ataques y se encargaba de gran parte del papeleo que ingresaba a los Cuarteles. Ocasiones como aquellas, todos se sentían orgullosos del merodeador. El único que quedaba entre ellos. .. El único que no los había abandonado. - Remus, ¿cómo has estado? – Dijo Ginny, con un tinte de preocupación en su voz. - Muy bien, Ginny, gracias. ¿Ustedes? – Se podía ver claramente en sus gestos la mentira que acababa de proclamar, sin embargo el cuarteto decidió obviarlo. - Aquí... sobreviviendo. – Contestó Ron, encogiéndose de hombros en una falsa indicación de indiferencia. - Hemos escuchado que has conseguido recuperar algunas alianzas con los hombres lobos. – Dijo Neville, interesado en el tema. Remus embozó una sonrisa leve y asintió. - Así es. Al principio estuvieron muy reticentes... la última alianza de hace cuatro años no terminó beneficiándolos... no obstante, los clanes que desean un poco de paz accedieron. Obviamente, la mayoría del resto permanecieron del lado de Voldemort. Otros, aunque escasos, anunciaron su neutralidad. - Sólo están tratando de ganar tiempo, ¿verdad? – Murmuró Ginny. - Efectivamente. Bien sabemos que no existe la neutralidad en esta guerra... Voldemort les hará elegir cuando crea conveniente un poco de acción. – Un suspiro resignado se escapó entre los labios de Lupin. Un tenso silencio se formó entre ellos. Dedicaron el tiempo para inspeccionar la sala, buscando algún rostro conocido o nuevo. Cuando no quedó otra opción más que quebrar el ambiente, Remus se mordió el labio inferior antes de soltar una pregunta nerviosa. - ¿Alguna noticia de Hermione? En cuanto terminó de realizar la pregunta, se arrepintió de haber tenido la osadía de formularla. El cambio en los jóvenes fue evidente. Tanto Ginny como Neville bajaron la mirada, éste último apretando muy fuerte los puños en un gesto claro de impotencia. Luna emitió una triste sonrisa, permaneciendo en su inusual silencio, mientras que Ron simplemente hizo el mismo gesto que Neville y cerró los ojos, inspirando furia por cada centímetro de su piel. - No, no hay noticias. – Fue Ginny la que halló la fuerza para responder. – Sin embargo, las búsquedas no van a cesar... no mientras haya esperanza. – Su voz se quebró en la última palabra. Remus asintió lentamente. - En el último mes, si bien ha habido ataques a familias partidarias de Dumbledore... no hubo ninguno masivo... y el silencio agobia. – Dijo Remus, su voz ronca. – A simple vista, no están siguiendo ningún patrón de ataque... - Mas nosotros sabemos mejor. – Concluyó Neville. – Aunque no tengamos fuentes directas sobre sus planes, sí tenemos algunos detalles... es cuestión de unir el rompecabezas... - Pero cómo... – Suspiró Remus. En ese momento, tres hombres desconocidos entraron a la sala seguidos de un solemne Dumbledore. Instantáneamente todas las conversaciones se detuvieron y todos los ojos se fijaron en los recién llegados, a quienes el director de Hogwarts enseñó sus asientos con una cordial sonrisa. Uno de ellos hizo sentir una extraña sensación de familiaridad en Neville. No supo de dónde, pero sabía que lo conocía. Recordaba esos rasgos, esos ojos... sin embargo, algo debería ser diferente para que no pudiera ubicarlo en sus memorias. Dumbledore se ubicó en su asiento, al frente de la reunión. - Bienvenidos, amigos míos. Los primeros veinticinco minutos los espías hicieron sus reportes. Ninguno de ellos traía consigo datos novedosos o demasiado útiles, pero sus sacrificios no eran menores y por eso todos les dedicaron su atención y fueron anotando aquella información que pudiera servirles a sus investigaciones. Neville era el único que de reojo observaba a los tres desconocidos, quienes con una máscara de frialdad contemplaban la sala, siguiendo los eventos que sucedían en ella. De vez en cuando, se inclinaban y murmuraban entre ellos en un absoluto secretismo que no fue cuestionado. Una vez cumplidos los reportes de los espías, Dumbledore volvió a ponerse de pie y una sonrisa risueña adornó su veterano rostro. - Tengo excelentes noticias que darles. Como sabrán, España, tras los últimos atentados que su gobierno ha sufrido, ha expresado su neutralidad. – Murmullos decepcionados y derrotados recorrieron la sala en tono lúgubre. – Sin embargo, tres aurores han viajado exclusivamente a Inglaterra para unirse a nosotros, no satisfechos con la respuesta de su ministerio. Son los representantes de una Orden Revolucionaria en España, con características muy similares a nuestra Orden del Fénix. No hubo par de ojos que no estuviera situado en los tres españoles. Todos sorprendidos por su decisión, y aliviados. Desde hacía tiempo habían perdido toda fe de que España volviera a aliarse con ellos, sobre todo con las amenazas constantes de Voldemort a su país. No obstante, ahí estaba el trío, construyendo una esperanza perdida. La Orden venía sufriendo varios quebrantos de alianzas. Estados Unidos había optado secretamente por la Orden Tenebrosa, al igual que algunos países del este de Europa. No obstante la mayoría de ellos permanecía neutral, en la espantosa expectativa de una definición estimativa del vencedor. Surgían entonces diferentes grupos, fundamentalmente de jóvenes, que deseaban cambiar este hecho y aportar su soporte al Bando de la Luz. Eran alianzas pequeñas pero que ayudaban a la hora de contar las cifras de aurores y curanderos para las defensas de un ataque. - Lucas de Santos, Francisco García y Javier Martínez son renombrados aurores del Ministerio de la Magia español... Lucas de Santos. Cómo olvidar a un hombre como aquél. De unos 28 años, era alto y fornido, con una piel tenuemente morena y un porte orgulloso e imponente. Sin embargo eso eran sólo apariencias. El aura de Lucas siempre había delatado su jovialidad y su generosidad, aunque no todos pudiesen percibirlo; sólo aquellos que se ganaran su confianza y respeto. Sus ojos negros parecían estar forjados en un acero inoxidable, siempre determinados y anunciando peligro. Neville lo había conocido hacía tres años, en una misión que había tenido que desempeñar en España a pedido del ministerio. Lucas había sido el encargado de acompañarlo, ya en aquel entonces siendo un mago reconocido entre los suyos y en ascenso de rango. El Gryffindor había permanecido dos semanas en el país y había llegado a formar una interesante amistad con el español que tuvo que ser interrumpida por otra misión y la guerra. Podía vislumbrar las diferencias. Mientras que aquél Lucas no ocultaba sus emociones y siempre tenía una sonrisa bondadosa en el rostro, éste era todo lo contrario. La frialdad de su mirada, en su profundidad, demostraba un dolor intenso y una soledad que alguien tan popular como él, tan querido y respetado, no debería sentir. Neville incluso sabía que se había casado a los pocos meses de su visita a España y que habían tenido una hija. ¿Qué había pasado para que aquella persona tan fuerte, tan divertida y sincera, hubiera sucumbido a la tristeza y a la indiferencia? Uno de los acompañantes de Lucas se puso de pie, asintiendo formalmente en dirección a Dumbledore, pidiendo la palabra. El profesor cedió, retomando su asiento y contemplando la situación con ojos benignos. El auror suspiró con cierto desaliento, pero una suave sonrisa pudo hacerse paso en su rostro. - Yo soy Javier Martínez. – Se presentó ante las miradas interrogantes. – A mi derecha se encuentra Lucas de Santos –quien asintió levemente, al parecer perdido en sus pensamientos– y a su lado, Francisco García. – Él sonrió, aunque su alegría no se vio reflejada en sus ojos. Los tres cargaban con un gran peso, razonó Neville. En sus ojos había la misma huella de desolación que en todos aquellos que habían presenciado y vivido el peor aspecto de la guerra. No eran jóvenes que no supieran los riesgos que estaban corriendo: eran adultos que lo habían perdido todo y querían luchar para que nadie más tuviera que vivirlo; querían defender a los inocentes en honor a quienes no habían podido salvar; eran personas en busca de venganza, en busca de la culminación de aquella era sangrienta y punzante; de aquella sucesión de muertes sin sentido. - Antes que nada, debemos hacer una aclaración. – Dijo Martínez en un tono mortalmente serio. – No estamos aquí para ayudarlos. No seremos miembros de esta Orden... sólo aliados. Cooperaremos, sí, pero no seremos peones de guerra. Estamos aquí para saldar cuentas personales, al igual que defender inocentes. Nos uniremos a su ministerio por una cuestión de que queremos que nuestro título sirva de algo. En España ya no sirve. Toda relación con Inglaterra se ha cortado. - ¿Por qué, entonces, quieren ayudarnos? – Preguntó Ron, entrecerrando los ojos, suspicaz. – Esta no es su guerra. Varios miembros de la Orden voltearon sus ojos hacia él, la mayoría con gestos desaprobatorios y resignación, advirtiéndole que había cometido un error al cuestionar la lealtad de un nuevo aliado, que podría llegar a ser muy valioso. Debería haberlo sabido, siendo un estratega de guerra. No obstante, no retiró la pregunta. Su orgullo estaba antes que eso. Javier tomó aire, indagando por las palabras adecuadas y la paciencia, e iba a contestarle cuando Lucas se puso de pie y le indicó que se sentara. Javier dudó, cuestionando a su amigo con la mirada, su preocupación latente, pero una sonrisa le aseguró que todo estaría bien. Ninguno de los presentes obvió el intercambio. - Esta no era nuestra guerra hasta cinco años atrás, cuando el ministerio inglés comenzó a pedir refuerzos en el extranjero. Una vez que aceptamos, su guerra se convirtió en nuestra también. Su pesadilla se volvió nuestra también, pudiendo nosotros haber elegido la paz. – Remarcó De Santos. – Lord Voldemort nos aseguró la paz si permanecíamos neutrales. Pero nuestro juramento a la magia, nuestro honor, nos incitó a defender a los inocentes. No podemos negarle la ayuda a aquél que lo necesita. - A partir de ahí empezaron los atentados contra nuestro país también. No tan intensos como aquí, pero la guerra se estaba expandiendo. El punto quiebre fue cuando hace un año, los mortífagos ingresaron a nuestro ministerio... fue una masacre. – Su voz, que hasta aquel momento no había demostrado nada más que indiferencia, tembló por un instante. – A principios de mayo, el ministerio tuvo otro contacto con Voldemort... esta vez, a través de Filldeserp quien personalmente acudió a una reunión formal a la que nuestro ministro accedió. Desde entonces, España vive en un utópico estado de paz. - No obstante, nosotros no somos como nuestro ministro. Una vez dentro, ya no puedes salir. Hicimos una alianza, y no la quebraremos. Pero más que eso... hicimos una promesa a nuestros difuntos de que no permitiríamos que la guerra continuara expandiéndose... - Muchos países siguieron el ejemplo de España; ha llegado a nuestros oídos que todos ellos fueron contactados por Filldeserp... – Interrumpió Francisco García. – Voldemort poco a poco se está adueñando de Europa, y tiene una alianza formal e indestructible con Estados Unidos. Su influencia es cada vez mayor y mortífagos de todas partes del mundo están surgiendo. Cuenta con el soporte de familias muy poderosas... un soporte que le permite movilizarse sin ser detectado e ir agigantando sus alianzas... - Mencionaron que Filldeserp se encarga de esto... – Intervino Ginny. - Correcto. Políticamente Filldeserp es mucho más influyente, por su status monetario y su carisma. - ¿Su carisma? – Cuestionó Fred Weasley. Lucas sonrió fríamente. - Estuve presente en la reunión que tuvo con el ministro español, ya que fui su custodia personal. Ustedes pueden conocerlo en el campo de batalla, pero no lo han visto fuera de allí. En cambio, sí se mueve socialmente en el extranjero, donde no es verdaderamente perseguido. Su aura de poder, su astucia, su habilidad para hacerte titubear, cómo reconoce los miedos de la persona... cómo los manipula para su propio beneficio... Nuestro ministro es un mago de gran habilidad, alguien que fue bien elegido para el puesto... y que estaba seguro de que la alianza con ustedes era lo correcto... y terminó consintiendo a la neutralidad entre lágrimas, convencido de que eso era lo mejor para su pueblo. Filldeserp dobló tanto sus ideales... de una forma tan cruel, sin embargo... formal y sutil. Casi parecía como si en verdad nos estuviera dando una oportunidad de elegir... – Expuso De Santos con una sonrisa sarcástica. Sus ojos estaban teñidos de amargura. - Tiene un carisma que te impulsa a seguirlo, a creer ciegamente en lo que dice. Te impulsa a creer en sus promesas, en sus palabras de mejoría, de paz... de un cambio necesario. Te convence de que sus métodos son los mejores, y llegas a admirarlo... – Suspiró, deteniendo sus pensamientos. Con una mueca en su joven pero sufrido rostro, continuó. - Desde el punto de vista personal y social, no hay nada que admirar. Es un monstruo. Si no te unes a él, tu destino está sellado. Sus torturas son ingeniosas, y los mortífagos divulgan que tiene una retorcida creatividad sobre todo cuando se encarga de los traidores. Lo mismo con sus enemigos. No obstante, políticamente... de no haberse tornado en el heredero del Dark Lord, hubiera sido interesante ver su ascensión. Hubiera llegado a lograr grandes objetivos para la Comunidad Mágica. Su determinación, su indetectable persuasión... no le teme a las Leyes. Su aura de poder es adictiva, es increíble como influencia... cómo te comanda a seguirlo. Las familias poderosas no oscilarán en hacerlo. Además... No espera que sus aliados sean sirvientes. – Observó seriamente los rostros shockeados de los presentes. – Al contrario de Voldemort, está dispuesto a hacer tratos igualitarios, con beneficios para ambas partes. Asegura que cada momento de lealtad será recompensado... y no con el típico método del cruciatus de Voldemort. - ¿Es posible que Voldemort y Filldeserp ya no tengan las mismas intenciones? ¿Qué estemos lidiando con dos Dark Lords rivales, y no hermanados? – Indagó Neville, aunque por la expresión de su rostro, ya sabía la respuesta. - No. La asociación entre ellos es imposible de desintegrar. Trabajan conjuntamente, aunque el que dirige ante todo es Voldemort. Que Filldeserp maneje las alianzas de otra forma sólo indica que Voldemort confía en él lo suficiente como para permitirle tomar las decisiones por su cuenta. Aún en lo que refiere a su guerra. Inclusive puede ser que Filldeserp esté influenciando al Dark Lord a cambiar algunas de sus técnicas... demostrándole otras aún más efectivas. – Contestó Javier. La palidez de los rostros de los miembros de la Orden del Fénix era imposible de ignorar, todos ellos pensando lo mismo que vociferó Neville segundos después. - ¿Cómo podemos vencer a alguien que no sólo es mágicamente poderoso, sino también política y económicamente? ¿Cómo podían derrotar a alguien que era, en palabras concretas, invencible? Desesperación. - Continúa siendo humano. – Expuso Lucas, su voz suave y gentil. – No es indestructible. Debe tener alguna debilidad que podamos explotar en el campo de batalla... o fuera del mismo, implícitamente. Mientras tanto, hay que entrenarse para tal enfrentamiento. El bando de la luz, en este momento, está en absoluta desventaja. Pero... las cosas pueden cambiar. Deben cambiar, y para eso nosotros debemos conducirle al cambio. - Habrá que implementar nuevas estrategias e intentar predecir sus movimientos. – Prosiguió Francisco. – Tienen que tener un esquema detrás. No hay nada que hagan al azar... - Y también habrá que desbaratar cualquier posibilidad de traición dentro de la Orden. Es vital que podamos confiar entre nosotros... de lo contrario, la disgregación será nuestra mayor debilidad. La verídica revolución arranca con los jóvenes... Dumbledore sonrió. El futuro ya no parecía ser tan desesperanzado. Aún cuando fuera de aquella sala, el mundo seguía su curso y nada proporcionaba tal expectativa, sospechaba que aquello sería el comienzo de algo grandioso. Aquellos tres españoles habían traído a su mente memorias de aquel trío dorado de Gryffindor, con aquel espíritu valiente y sacrificador; brindándose mutuo apoyo, superando los obstáculos, permaneciendo firmes a sus convicciones... Por un segundo su visión se tiñó de aflicción y culpa, y la imagen de un Harry Potter en plena adolescencia surgió entre sus memorias. Sin embargo pronto fueron reprimidas, dejando al director de Hogwarts con un sabor amargo. La historia no tenía porqué repetirse. *** Fortaleza de la Orden Oscura 12 de septiembre de 2004 Horario: tres y cuarto de la tarde Una semana había pasado ya desde que Hermione había solicitado la verdad sobre la muerte de sus padres, y se le había sido otorgada. Pocas cosas habían cambiado en la fortaleza desde entonces, sin embargo pequeños detalles no pasaban de ser inadvertidos a los ojos de la Gryffindor. Durante las variadas lecciones de Oclumancia y Legeremancia que había tenido, nunca volvió Filldeserp a abrirse con ella. La máscara seguía puesta en su lugar y sus ademanes seguían siendo los mismos, pero había algo distinto en su mirada, en la expresión de su voz. Una suavidad que antes Hermione no había comprendido o que en verdad no había estado ahí; sus ojos ya no eran tan fríos cuando se fijaban en ella y su relación ya no era tan aprensiva. Un pacto silencioso de honestidad se había firmado entre ellos. Prosiguiendo con los planes que cuidadosamente Filldeserp y Voldemort sin duda alguna tendrían dispuestos para ella, aquel domingo sería su primera clase elemental. No iba a negar que la venía ansiando demasiado desde su explosión en el Comedor cuando se le había ordenado acompañar a Filldeserp a la cruel misión de asesinar a Draco Malfoy. Cuando pensaba sobre ello, le daba la sensación de que estuviese hablando de un pasado demasiado lejano, o que realmente ella no había vivido. Memorias ajenas hasta quizás pesadillas maniobradas por la creatividad de su mente. No obstante, como digna Gryffindor, jamás se atrevería a negar su pasado. Mucho menos bajar su mentón en el presente. - Ser un elemental... es un talento inusual. – Empezó Filldeserp, situado cómodamente en su asiento frente a ella, sabiendo que retenía toda su atención. – Somos escasos, no sólo en Inglaterra, sino en el mundo. Cada generación de magos no suele dar más de tres elementales, y con suerte. Esto es una clara indicación de la invulnerabilidad a la magia que el ser humano está empezando a experimentar. – Expuso con calma. - ¿A qué te refieres exactamente con... invulnerabilidad a la magia? – Preguntó Hermione, teniendo una leve idea del significado del término pero queriendo confirmar su teoría. Había leído aquel término muchas veces en libros de historia, sobre todo los que Filldeserp le concedía para que estudiase de manera particular. En algunas ocasiones él pondría a prueba su promesa de leerlos en una conversación casual donde generalmente abordaban políticas de guerra de siglos anteriores y, en ocasiones especiales, actuales. Era increíble la perspicuidad con la que Filldeserp medía sus ideologías y teorías, y las presentaba con absoluto profesionalismo, incitándola a pensar cada una de sus palabras y ofrecer argumentos para invalidarlo o aprobarlo. Incluso contradecía la simpleza de sus palabras con las ideas ambiguas con las cuales hacía caer a Hermione. No obstante también había momentos en los que la muchacha hacía confundir al joven, por limitados que fueran, y estaba aprendiendo a disfrutar esas conversaciones. Le satisfacía lograr marcar un error en el esquema de Filldeserp, notar su sorpresa y su admiración en los casi invisibles gestos de su rostro. Era un desafío; un desafío que le regocijaba luchar, aún cuando en variadas ocasiones había terminado perdiéndolo en su totalidad. Había encontrado la forma más idónea de entender la historia, las costumbres de las familias mágicas, qué papel podía cumplir ella en aquel mundo y sus influencias en la actualidad. Había armado muchas conexiones que jamás hubiera podido sin algún punto de vista retorcido por parte de Filldeserp, y en verdad apreciaba la sensación de que finalmente le estaban enseñando a pensar, más que en obedecer o creer. - Las familias puras, desde siempre, creyeron que la dilución de la pureza de su sangre aplacaría sus niveles mágicos y con el paso del tiempo sus herederos irían perdiendo su sensibilidad mágica hasta un punto de que ya no seríamos más receptores de ella. Básicamente, volveríamos a ser muggles. – Hermione asintió, habiendo hecho cursos variados sobre Teología Mágica en la Academia de Aurores donde tales temas solían ser comentados. – Sin embargo, estaban equivocados. Era el proceso inverso. Cuanto más pura es la sangre, menos nivel mágico tendrán. Los genes mágicos necesitan de genes no-mágicos para adaptarse, para seguir progresando y mejorando su fluidez. Es así como la historia demuestra que nosotros, los sangre mestiza, siempre hemos sido los más propensos a niveles mágicos altos. La magia en nosotros encuentra un equilibrio. Demasiada pureza es perjudicial al igual que poca pureza... ambos terminarán simplemente logrando la extinción de nuestra conexión con la magia. - Entonces... con invulnerabilidad mágica... te estás refiriendo a que la magia ya no fluye entre nosotros como antes, ¿verdad? – Filldeserp sonrió con cierto nivel de bufonada. - No. Entre nosotros, sigue existiendo la misma sensibilidad. Por algo somos elementales. No obstante, son los magos comunes los que se deben preocupar. - ¿Qué significa en verdad ser un elemental? – Cuestionó, sintiéndose perdida entre la magnitud que aquellas palabras podrían tener. - Me estaba preguntando cuándo indagarías sobre ello... – Sonrió él con un tinte burlón, pero no realmente ofensivo. – Es difícil definir qué somos. Supongo que estás familiarizada con el concepto de elementos, ¿verdad? – Hermione asintió, aunque algo dubitativa, por lo cual Filldeserp suspiró. – Un elemento es una fuerza de la naturaleza. Agua. Fuego. Tierra. Viento... esos cuatro son los principales, pero también podrás encontrar Trueno, Vegetación... La magia, como sabrás, está ampliamente conectada con la naturaleza. Por eso es que en situaciones normales podemos convocar fuego con un Incendio, por ejemplo. Sin embargo, los elementales podemos hacer algo mucho más allá que eso. - Nuestra conexión con la naturaleza, especialmente con nuestro elemento, está acentuada por nuestra magia. Nos permite controlar y dirigir nuestro elemento, y recurrir a él aún cuando estemos lejos de sus fuentes. - ¿Fuentes? - Exacto. De ser un elemental de agua, puedes conjurarla en medio de un desierto. No es necesario que estés cerca de un lago, ¿entiendes? – Tras un asentimiento de parte de Hermione, Filldeserp prosiguió: - Sin embargo... nuestro control sobre el mismo... está sumamente relacionado con nuestras emociones. Como sabrás, la magia también lo está... - Magia es Voluntad. – Recitó Hermione, pensativa. Era una interesante teoría en la cual la aurora había optado por creer cuando terminó su curso de Teoría sobre la Magia. Quizás no era la mejor, ya que no había hechos concretos que testificaran su refrendo, pero sí había una sensación, una esperanza, que la estimulaba a creer en ella. “Los únicos límites que tiene la magia son los que tú le colocas”, había dicho su profesor en la universidad. “Las limitaciones humanas. Miedo. Odio. Asco. Incluso amor. Son barreras que vamos colocando sobre nosotros, la mayoría del tiempo inconscientemente, y que nos impiden hacer uso completo de nuestras habilidades mágicas.” En ese momento había hecho una pausa para enfatizar. “Si en verdad queremos, si en verdad es lo que necesitamos, si es en lo que creemos... podremos hacerlo. No hay nada que nos lo imposibilite, salvo nuestra propia voluntad. Nuestra magia tiene que ser una auténtica voluntad.” Era quizás ahí el fallo que la mayoría de los magos hallaban a la teoría. Auténtica voluntad. Eran algo más que dos sencillas palabras; el significado detrás de ellas era contundente, y llegaba a superar el sentido humano. “¿Cuándo sabes lo que en efecto quieres? ¿Cómo sabes lo que en verdad necesitas? ¿Cuándo sabes que no estás siendo influenciado por un impulso, por un deseo... por un capricho? ¿Cuándo sabes que no hay alguien que te está manipulando para que creas que eso es lo que quieres, nadie que te esté obligando a creer...?” “Cuando hallen respuesta a esas preguntas, cuando la magia fluya por ustedes sin restricciones, sin deberes, sin caprichos, cuando ustedes sean la magia, podrán honrar el título de Mago o Bruja. Podrán cargar con las responsabilidades y privilegios que conlleva, podrán decir que son meritorios portadores. Hasta entonces, la existencia de la magia en su cuerpo se resume a la búsqueda de esa voluntad, de esa pureza en el alma...” Las palabras fueron demasiado pomposas, su discurso demasiado entusiasta, para que los descendientes de familias de sangre pura las tuvieran en cuenta. Ellos ya se creían dignos de tal título. No obstante, Hermione había sabido ver a través de la típica arrogancia de su especie y había guardado aquellas palabras en su mente, en un lugar que estaba segura impediría que fueran olvidadas. - Algo así. No es control lo que ejercemos. En realidad, somos nosotros los que dependemos de la magia o del elemento en cuestión. Sin embargo, podemos cooperar. Cuando realizas tu primer hechizo concientemente, sellas un pacto con tu magia, que consiste en el no-abuso de tus poderes, respeto, estimación, cuidado y en un entrenamiento adecuado, puesto en palabras simples. Por supuesto, no sólo implica esto, pero... - ¿Qué sucede si el pacto es quebrado? – Cuestionó la ex-Gryffindor, repleta de curiosidad. Filldeserp la contempló por unos momentos, tentado a dejarla en ascuas, pero prefiriendo acallar su curiosidad. - La magia no permanece en un portador que no es valedero de su palabra. Preferentemente, lo privará de todo derecho mágico. - Jamás he oído hablar sobre ello. – Filldeserp rió soberbiamente ante su comentario. - Claro que no. Hace más de tres siglos que la magia no amputa a un mago. - ¿Qué? - Supongo que creías que la magia no toleraría personas como yo, ¿verdad? O como Lord Voldemort... no estamos en tu concepto de “respeto, estimación y cuidado.” – Dijo con frialdad. – Sin embargo, a la magia poco le importa la finalidad que le demos mientras cuidemos de ella. De hecho – sonrió con un extraño cariño – la magia me tiene un gran aprecio. - ¿Cómo es eso posible? – Cuestionó Hermione, escéptica y ligeramente aterrorizada. - Desde que supe sobre ellas, siempre he defendido las tradiciones de la historia de la magia. Una de nuestras ideologías, de hecho, es hacer renacer las viejas costumbres de la comunidad mágica, que no sólo estaban relacionadas con un protocolo y un estilo de vida determinado, sino también con nuestra relación con la magia. Ante aquellas palabras, Hermione sintió una extraña sensación en su cuerpo, como si la sangre que circulaba por sus venas se movilizara más rápido, como si su corazón se hubiese oprimido ante tales expectativas. Cerró los ojos y rebuscó por calma en su mente. Se dio cuenta que ese era un empuje instintivo de su magia. Anhelaba renacer. Y las palabras de Filldeserp sólo habían servido para recordarle su deseo. - Volviendo a los elementos... – Dijo él, al parecer sin notar la reacción de la magia de su protegida. – También con ellos haces un juramento. Sin embargo, al contrario del pacto con la magia, no se realiza en tu primera convocación consciente, sino cuando tu entrenamiento ha concluido, y entiendes el significado y la responsabilidad que conlleva ser un elemental. Manejar la naturaleza no es un juego de niños, y hay que ser concientes de los daños que uno puede ocasionar al universo con tales descuidos. - ¿Cuánto tiempo lleva el entrenamiento? - Depende del elemento y del elemental. – Contestó Filldeserp con solemnidad. – Generalmente los elementales de fuego son quienes tienen los entrenamientos más largos y rigurosos, ya que el fuego es el elemento más volátil y peligroso. No obstante, tú eres una elemental de viento... y ya practicas con normalidad la Oclumancia y Legeremancia, lo que alivianará el entrenamiento... - ¿Qué tiene que ver la Oclumancia y la Legeremancia con los elementos? – Preguntó perpleja. Filldeserp sonrió astutamente, y se inclinó en su asiento, haciendo que sus rostros quedaran a centímetros de distancia. - ¿Acaso creías que sólo te enseñábamos las artes de la mente para que pudieras defenderte? ¿Ser menos impulsiva? Hubiera creído que sospechabas que había algo detrás de todo aquello... ¿para qué te daríamos armas que luego podrías usar en nuestra contra, aún cuando mi misión es instruirte? – Dijo él con una voz apacible que envió escalofríos por todo el cuerpo de Hermione. Rió con despego. – No. Como ya te he mencionado, los elementos están relacionados con las emociones... con las memorias. Para poderlos controlar en una forma básica tienes que lograr dirigir tus memorias, tus emociones. - ¿Sólo con Oclumancia y Legeremancia? - No, claro que no. Por algo el entrenamiento del elemento fuego es extenso, Granger. Si fuera sólo artes de la mente, lo hubiera controlado al segundo día... - ¿Cuándo descubriste que eras un elemental de fuego? - Unas semanas después de mi iniciación oficial como Filldeserp en el Círculo de las Sombras. Acababa de descubrir a un traidor... y la furia me superó. – Sus ojos verdes brillaron maniáticamente por un instante. – Cabe decir que descargué todo lo que tenía sobre el traidor... de la mayoría de su cuerpo sólo quedaron cenizas... y las partes que “sobrevivieron”... – Embozó una sonrisa malévola. – Me encargué personalmente de hacérselas llegar a Dumbledore. Hermione sintió como el color desaparecía de su rostro. Recordaba aquello perfectamente. Habían estado en una reunión de la elite de la Orden cuando, de repente, sobre la mesa habían caído los trozos de un cuerpo. El olor a quemado y de la sangre seca habían sido nauseabundos. Había sido la primera noticia que tenían de Filldeserp desde el ataque a Hogwarts... y constaba de un mensaje directo y desafiante. “Cuida de tus mascotas, Dumbledore. Las perseguiré y eliminaré una por una…” - Snape... – Murmuró ella con la vívida imagen en su mente. - Así es. – Hubo una sonrisa de satisfacción en su rostro antes de que la máscara de impasibilidad volviera a colocarse. – No estaba en nuestros planes matarlo... y el Lord no estuvo muy contento con la situación, pero entendió que no era realmente mi culpa... – Suspiró frente a la cara de confusión de su protegida. – Verás... cuando un elemental descubre sus poderes por primera vez, generalmente lo hace en una sobrecarga de emociones que hacen que el elemento pierda el control. De no haber otro elemental cerca para retenerlo, es muy probable que el elemento termine por destruir a su portador. Resultó ser una suerte que Snape estuviera allí, y pudiera descargar todo el descontrol sobre él. Hermione se había quedado sin palabras. Si bien a penas recordaba su primera experiencia con su elemento, los fugadazos de imágenes y sensaciones que tenía al respecto eran verídicas. Entendía en parte lo que realmente significaba. El poder que había circulado por ella, de forma transgresora, la había hecho sentir terriblemente impotente. No había podido hacer nada para detenerlo. De no haber estado Filldeserp presente... - Posteriormente emprendí el entrenamiento con otra elemental. Ambos éramos bastante inexpertos, así que fuimos aprendiendo mientras avanzábamos. Viajamos mucho y tuvimos que gastar mucho tiempo con cursos de meditación y canalización... sobre todo en los países orientales que son los que se especializan en nuestra área. - Seis meses de entrenamiento para que finalmente pudiera controlar mi elemento de manera perfecta... y en su máximo potencial. Para demostrar sus palabras, Filldeserp extendió su mano derecha, con la palma hacia arriba, y de ella surgió una llama de fuego azul; el fuego mágico más poderoso. Permaneció así varios minutos, jugando con la llama y dominándola de forma completa. Mientras admiraba el espectáculo, Hermione notó como una suave sonrisa de afecto había ocupado el rostro carente de emoción de Filldeserp. El elemento era una parte de su alma. Seguramente la sensación que debía de invadirle cuando lo utilizaba debería ser impresionante, razonó Hermione, y fue entonces cuando una tremenda ansiedad le desbordó. Ella también quería entender y dominar su elemento, quería sentirlo como una parte de sí, tal y como sentía su magia. Un silencio repleto de tranquilidad se estacionó sobre ellos mientras Filldeserp saboreaba los restos del poder de su elemento y Hermione evaluaba la situación. Las esmeraldas del heredero de Voldemort resplandecían como ella nunca antes las había visto concebirlo; por un instante pudo percibir toda la emoción que corría por él. La satisfacción, el poder, el afecto por su magia y el respeto que le tenía, pero más que nada... lo que brillaba en las profundidades de su alma era vida. La magia lo hacía sentir vivo, y Hermione supo comprender la sensación. - La elemental con la cual entrenaste... ¿cuál era su elemento? – Indagó por simple curiosidad. Divisó un brusco cambio en el centelleo de sus ojos; nuevamente la oscuridad se había instalado sobre ellos. - Agua. Éramos totalmente incompatibles. – Rió Filldeserp entre dientes. – Aunque en personalidad no diferíamos tanto... - ¿Incompatibles? - Exacto. Hay elementos que son opuestos… y sus portadores tienen prohibido relacionarse demasiado, simplemente por el choque de fuerzas que se establece. – Explicó. Luego se puso de pie, cerrando aquel tema de discusión, y le indicó a Hermione que siguiera su ejemplo. – Ahora empezamos con la primera fase de tu entrenamiento. Con una escueta inclinación de su cabeza, le indicó que se dirigiese al centro de la sala. Obedeció el comando, guardando cuidadosamente el ansia que sentía en sus barreras mentales y despejando su mente de cualquier emoción que pudiera resultar negativa para el primer experimento con su elemento. Hizo una nota mental de averiguar más información sobre elementos, en lo posible. Odiaba la incertidumbre, el no saber qué iba a suceder... qué era lo que reinaba en su cuerpo paralelamente con su esencia. - El elemento aire o viento, como prefieras llamarlo, tiene de forma predeterminada ciertas características que sus portadores comparten. Intelecto, energía, esfuerzo; sociabilidad; fidelidad; derroche, frivolidad; expresión de la voluntad mágica. Obviamente, no tienes porqué contar con todas estas características... - Es naturalmente asociado a la dirección este, lo cual significa que también cuenta con características como la aclaración, la iluminación, la mística y la eternidad. - En los rituales, por tu condición de elemental de viento, tienes ciertos instrumentos que suelen ser los más usados en tu participación; la varita, todas las armas forjadas en fuego (aunque la espada y el athamé son las más habituales), la pluma... - Y eres propensa al Plano Astral. - ¿El plano astral? – Preguntó Hermione, totalmente sorprendida. - Así es. – Dijo Filldeserp, asintiendo con una leve sonrisa ante la admiración de la muchacha. – El plano espiritual e invisible que corre paralelo al nuestro y lo interpenetra... donde la magia se halla en su máximo esplendor... - Podría decirse que es un punto medio entre nuestro plano y el Mundo de los Muertos, ¿verdad? – Indujo Hermione. - Correcto. Es el lugar donde se realizan los intercambios de almas y que nos permite comunicarnos con el mundo de los muertos... - Por eso... por eso recurriste a mí en el ritual... – Murmuró ella. Slytherin ya se lo había dicho, pero era muy distinto a escuchar las palabras con una explicación directa y considerada. “Utilizó tu cuerpo como recipiente, así que... un intercambio de almas se originó. Hasta que Filldeserp no dé por concluido el ritual estarás aquí... En realidad, es un milagro que seas una elemental de viento y sobreviviente de la Laguna, o sino ya estarías muerta. “Las Puertas te hubieran reconocido como muerta de verdad... y toda conexión con tu cuerpo mortal se hubiera perdido, así que no podrías regresar. Con tu condición, las Puertas te concedieron un estado de Visitante. Demasiados privilegios para una sangre sucia, aún cuando tengas otras características dignas...” El Plano Astral, conectado íntimamente con su elemento, le había permitido acceder al Mundo de los Muertos... viva. - En efecto. No hubieras sobrevivido si no fuera por tu elemento. - Así que... cuando aprenda a utilizar mi elemento... ¿podré viajar al mundo de los muertos cuando yo desee? – Filldeserp hizo una mueca desaprobatoria ante aquella sugerencia. - Es posible, pero no está dentro de mis recomendaciones. Demasiado contacto con los muertos drenará tu energía vital. Además que los Jueces aprovecharán cada ocasión... – Por un momento sus ojos se perdieron. Hermione sintió su estómago sacudirse ante la mención de los Mayores. “El Elegido ha estado sorprendiendo a los Jueces estos últimos siete años... negándose a escucharlos e intentando suprimir todo instinto humano de su ser... Habían profetizado su conversión al lado oscuro... pero jamás creyeron que a semejantes niveles...” - ¿Has estado en contacto con ellos? – Se atrevió a preguntar. Filldeserp volvió a fijar su mirada en ella y el odio que distinguió en ellos la horrorizó. - Ellos viven queriendo contactarme. Suelo conseguir evadirlos, pero inevitablemente me encuentran... Aunque en su último intento... – Una sonrisa llena de maldad y complacencia apareció en su rostro. – No reaccioné como ellos querían. “El equilibrio se les está escapando a los Jueces. Temen que Filldeserp pueda predecirlos como la última vez y escapar de su destino... de lograrlo, un nuevo régimen se instalará sobre el mundo mortal...” - Ellos… querían hablar conmigo. – Comentó Hermione, concentrando su atención en sus manos, no creyendo tener la fuerza para enfrentar sus ojos verdes. – Sin embargo... me retrasé hablando con Salazar... - ¿O Salazar te retrasó? – Cuestionó Filldeserp. El tono divertido de su voz hizo que Hermione alzara sus ojos de nuevo. Él la contemplaba con una ceja levantada, aguardando su respuesta. “Un verdadero Slytherin sabe que no hay mejor bando que el propio, señorita Granger. Sin embargo y, este es un secreto que permanecerá entre usted y yo, el reino de los Jueces ya es exasperante. Es hora que el Imperio Slytherin se instale...” “¿Y por qué me ha contado esto, entonces? ¿No hubiera sido mejor mantenerme en la ignorancia y que así no pueda impedir que Filldeserp escape de los Jueces?” Slytherin al principio le había indicado que visitarían a los Jueces, que ellos habían estado aguardando su visita. De haber querido mantener las apariencias de una manera Gryffindor, Salazar la hubiera conducido directamente, sin contestar a sus preguntas. Sin embargo, la había retrasado, con la probable excusa de la curiosidad de la muchacha y de haber querido ser un buen anfitrión. Ella había cuestionado la identidad de los Jueces y el rumbo de la conversación había sido demasiado profundo para abandonarse. Hubiera sido muy rudo de Salazar obrar de tal manera, pensó Hermione con cinismo. Definitivamente Salazar había elegido su propio bando. - ¡Claro! – Exclamó, maravillada por la astucia del fundador. – Él... él no quería que yo hablase con ellos, ¿verdad? - Ahá. Slytherin no les reserva mucho respeto a los Jueces, especialmente porque siempre han maltratado a sus herederos. Intentaron usarlo muchas veces como peón, un intermediario de voluntades. Sin embargo, ni siquiera los mismos dioses pueden contra la mente aguda de Salazar. – Filldeserp rió suavemente. – Dada tu conexión conmigo, Salazar indudable previó lo que los Jueces querían comunicarte, y evitó tal circunstancia. ... ¿protegiendo a Filldeserp? ¿Protegiéndola a ella? ¿O desafiando las órdenes de los Jueces? ¿O simplemente el entretenimiento de un muerto? - ¿No te interesa saber el tema de nuestra conversación? – Preguntó ella, sorprendida ante la falta de inquisición por parte de Filldeserp. Después de todo, él parecía saber que aquello le involucraba. Podría haberla cuestionado en cualquier circunstancia. Probablemente le hubiera otorgado las respuestas que inquiría. Él la evaluó con sus ojos serenos. De no haber aprendido a leer su frialdad, hubiera pensado que la contemplaba con indiferencia, quitándole importancia, cuando en verdad era exactamente lo contrario. Su silencio era una prueba, intentando convocar el tan conocido temperamento Gryffindor de Hermione. Pero ella ya había entrenado lo suficiente, y ahora entendía el sistema que se empleaba a la hora de no mostrar emociones. Había aprendido a leer, si bien requería de un gran esfuerzo y atención, a Filldeserp. Sabía ahora por cuáles detalles indagar. - Únicamente si crees necesario comunicármelo. – Respondió él con delicadeza. – Muchas de las cosas que pudiste haber conversado con Salazar debieron ser personales o concernientes a tu futuro. Teniendo en cuenta que nuestras intenciones no son las mismas, en caso de que me cuentes tu misión... – Pronunció la palabra con una repugnancia y recelo profundos. – podrías otorgarme una ventaja que luego llegarías a lamentar. - Lo que me obliga a reiterar mi pregunta. ¿No te interesa saberlo? ¿Por qué no me obligas a contártelo? A Filldeserp jamás le había importado su opinión ni su voluntad. Había considerado cada contradicción de sus órdenes como una indisciplina de su parte, y la había castigado correspondientemente en cada ocasión. Lo mismo había hecho el Lord, sometiéndola a protocolos que por naturaleza ella nunca hubiese aprendido o practicado. ¿Por qué ahora le daba la opción de elegir? Por un instante le pareció ver cierta incomodidad en la expresión del heredero de Voldemort. No era que no hubiese esperado la pregunta, sino que no estaba dispuesto a darle una respuesta certera. Sin embargo, tras un silencio característico, observó como algo en él cedió y suspiró, tal vez resignándose con la decisión tomada. - Porque he aprendido a respetarte. – Susurró, como si quisiese que las palabras no fueran en realidad escuchadas. – Y considero que tienes derecho a tomar las riendas de tu misión por tu cuenta, sin mi influencia. – Suspiró, casi nostálgicamente. – Entiendo el precio que tiene poder decidir por uno mismo... tener tus secretos, tus ases... – Centró su mirada en sus ojos castaños, y allí ella pudo contemplar toda su sinceridad. – El Lord te entregó a mí bajo la condición de ser mi Protegida. Tengo el deber de entrenarte y de defenderte… protegerte y respetarte. – Emitió una mueca amarga. – Hubo ocasiones en las que no cumplí en verdad con mi rol, pero debes entender que no estoy acostumbrado a... trabajar en equipo. O simplemente no está en mi naturaleza enseñarte sin disfrutar humillar tu ignorancia. Aquello cayó como un balde de agua fría sobre Hermione. No en una mala impresión, pero por su mente, en ningún momento había aparecido la posibilidad de que aquella realidad existiera. Había podido presenciar algunos momentos en los que toda faceta de Dark Lord se desvanecía de Filldeserp, no obstante creía estar muy lejos de olvidar la personalidad monstruosa, cruel y pérfida que había adoptado seis años atrás. Pestañó varias veces y estuvo tentada a peñiscarse para comprobar que no se tratara de un sueño. Filldeserp acababa de comprometerse con su rol de protector, acababa de admitir su admiración y respeto por ciertos aspectos de la personalidad de Hermione, y había expresado en voz alta tres de aquellos grandes fantasmas que le perseguían. Decisiones. Influencias. Destinos. Y se lo había confesado a ella... creyendo que ella podría comprender su situación. O quizás inversamente: que él podría comprender su situación. ¿Sería posible que fuera así? ¿Qué auténticamente quisiera ayudarla? ¿Quisiera protegerla? - Continuando con la lección... – Retomó Filldeserp como si su discurso previo jamás hubiese acontecido, lo que provocó una inesperada punzada en el pecho de Hermione. – Primero debes identificar el elemento en tu interior... sacarlo al exterior y medir su fuerza. Para ello... concéntrate, limpia tu mente de todo pensamiento y déjate llevar por tu... magia interior... – Instruyó, aunque esto último con un tono de voz que mostraba su hastío con el término. Asintió y respirando hondo, prosiguió con los pasos típicos de la Oclumancia para relajar su mente y desatar ciertos canales de su magia. Sin embargo, su anterior incertidumbre iba en aumento, no sabiendo qué esperar, no sabiendo qué buscar en su interior. Nunca había tenido la necesidad de perder control de su magia, y no entendía cómo hacerlo. Una innegable parte de su mente no entendía porqué debía hacerlo. ¿No estaba mejor sin el elemento? ¿Sin la inestabilidad que posteriormente provocaría en su ser? No. Ella quería aprender. No era un talento para ser desechado y no creía que aquel hecho fuera posible de todos modos. No podía ignorar su elemento. No podía ignorar una parte de su ser; un don que su magia le había concedido, algo que la hacía especial y que le permitiría expandir sus conocimientos, su capacidad... que abriría su mente a otros campos de la magia que jamás había explorado. Era toda una nueva oportunidad y no estaba dispuesta a desperdiciarla. Sin embargo, temía hacerlo sola. Temía perder el control de las circunstancias. Temía que el elemento fuera mayor que ella, como tentativamente había presenciado en su primer descontrol; que finalizara el elemento siendo maestro de ella, y no ella maestra del elemento. Temor. Una barrera a su magia. Una barrera que le impedía acceder a sus secretos más profundos, a sus habilidades más resguardadas. - Lo mejor será que te muestre la sensación que produce el elemento para que puedas identificarlo correctamente. – Propuso Filldeserp tras su fallo. Se le aproximó y, tras un momento de vacilación, se colocó detrás de ella ubicando sus manos en su cintura. Hermione podía sentir su respiración en su cuello y una inquietante sensación recorrió su cuerpo. El nerviosismo, supuso, era el causante de su corazón acelerado y del temblor de sus manos. Fue entonces cuando percibió una energía externa, originada por Filldeserp, rodeándola. Por un instante sintió su piel arder en el lugar donde las manos del heredero de Voldemort estaban apoyadas, pero la sensación pronto se perdió. Cerró los ojos y dejó que la penetrara. Jamás había experimentado un poder tan puro y genuino... tan inofensivo y nocivo a la vez. Era intoxicante y relajante; imponente y voluble. En las profundidades de su mente, cierto temor comenzaba a aflorar. Aquel poder podría fácilmente destruirla si aquella fuese su intención; aquel poder podía convertirla en cenizas en cuestión de segundos y ella no podría hacer nada para defenderse. Casi distinguiendo su aprensión, los brazos de Filldeserp la abrazaron más fuerte, acercándola más contra sí, y protegiéndola. Ante aquello, se animó a abrir los ojos y el panorama que halló frente a ella la dejó sin aliento. Llamaradas de fuego los circundaban, realizando una danza indescriptible. Inspiraban un poder, una deferencia; infundían una energía espiritual que animó su espíritu. Una inconfundible pero inexplicable sensación se adueñó de su cuerpo y sin entender porqué, empezó a reír, llena de felicidad. Ya no había temor. Ya no había barreras. Una ráfaga de viento alteró la danza de las llamas. Sin embargo, pasados unos segundos, pudieron coordinar sus movimientos y pronto ambos elementos jugaban, combinando un poder natural inmensurable. Hermione movió su cabeza hacia un costado y pudo elevar su mirada lo suficiente para unirla con la de Filldeserp. Allí vio la misma felicidad, la misma adrenalina, que sus ojos almendrados debían de reflejar. Una ligera sonrisa orgullosa estaba plasmada en el rostro del mago oscuro, una sonrisa que sólo ella podría entender; una sonrisa que hizo que la alegría de su alma aumentara y que todo cobrara sentido. Allí mismo descubrió a su elemento, descubrió las memorias y sentimientos que debía asociar con él; entendió los límites de su poder... pero más aún, comprendió algo que su alma y corazón habían estado negando todo aquel tiempo. Por fin, allí... había encontrado aquello que la hacía sentir completa. Feliz. *** (Continúa en la siguiente página..)
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