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Draco y Hermione, un amor con limites
(R15)
Por wanderer
Escrita el Domingo 8 de Agosto de 2010, 03:09 Actualizada el Martes 3 de Julio de 2012, 14:12 [ Más información ] Tweet
¿Malfoy?
¿Malfoy? El hombre se mantenía quieto mirando la pared del fondo, la que cerraba la calle. Hermione sabía que en cuanto se diera la vuelta la iba a atacar. Mantuvo su varita bien agarrada y apuntando al hombre misterioso sin desviar la mirada. Decidió que lo mejor era salir de allí, ya. A lo mejor si se daba prisa el hombre no la vería ni se daría cuenta. La verdad era que ella solamente pensaba en su seguridad, pero le sentaba un poco mal pensar que había fracasado, que había huido. Comenzó a andar poco a poco hacia atrás, paso por paso, si quitar la vista del hombre, teniendo mucho cuidado al pisar para no hacer ningún ruido que lo alertase. Pero no pudo llegar hasta el final por que la entrada se bloqueo por dos Mortifagos más. No los había visto pero si los sintió cerca de ella. Dos personas oscuras que apagaban la poca luz que entraba. "Ahora si que estoy perdida" pensó la chica desesperada. Se giro sin saber a donde mirar o a quien apuntar. -Vaya, vaya, vaya…Un miembro de la orden o quien sabe del ¿Ejercito de Dumbeldore quizá?-dijo un Mortifago con un abrigo verde.-Eres joven por lo que veo. Por tu edad no creo que seas de la Orden. -¡Atrás!-Ordeno la chica pensando rápidamente en una escapatoria. Ella era una contra tres. -Y no solo eso, es la sangre sucia de Granger.-dijo el de al lado, que llevaba un abrigo negro. Hermione se estaba poniendo muy nerviosa. El hombre que había seguido la había conducido a una trampa y todavía no se había movido de su posición. Además no podía verles la cara y tampoco verles mover la boca para saber que decían o si intentaban pronunciar algún hechizo. -La amiguita de Potter.-dijo entonces el hombre del periódico girándose. Hermione deseó disponer de dos varitas para poder apuntar a los dos lados a la vez. Hermione vio su rostro ocultado por la mascara y sus manos ocultas tras los guantes. Una parte de su cerebro se preguntó donde estaría el periódico. -¡Vamos chicos! ¿Tres contra una? Eso es sucio hasta para los Mortifagos.-dijo sudando. Si era sucio pero ellos también. ¿Qué haría? -Va a ser tan sucio como tu sangre.-Dijo uno dando un paso hacia delante. Hermione lo apuntó y sintió como el hombre que tenía detrás avanzaba. -Si, podremos ver cuan sucia la tienes.-Los tres se le estaban acercando poco a poco, lentamente. Hermione pensaba rápidamente, no tenía escapatoria. Pero ¿Por qué no sacaban sus varitas? -¿No vas a llamar a más de tu amigos?-Le preguntó uno.-Hermione lo considero. Para cuando llegaran ella ya estaría muerta. -No.-Les respondió respirando rápido. Hermione había perdido toda esperanza cuando de pronto se les unió otro Mortifago más, al que los otros tres no le hicieron caso. Yo no voy a llamar a nadie pero vosotros al parecer si. Cuatro a uno. Genial.-Pensó la joven. Iba a morir. Iba a morir sin besar a nadie. Sin decirle a Ron que estaba enamorada de él. Sin despedirse de Harry y verle vencer contra aquellos sucios Buagg… No tendría a nadie a su lado cuando muriera. Ahora eran cuatro contra una. Estaba claro quien tenia que hacer algo ya para no convertirse en puré. Pero tenía que admitir que no se podía hacer nada. ¿Provocar un incendio? No podría salir y se quemaría viva. De una cosa estaba segura. No moriría sin llevarse a alguno con ella. El nuevo se metió por un hueco y rápidamente se acerco a ella uniéndose a los demás. También llevaba mascara. -Ahora es cuando empiezas a suplicar.-susurro el hombre al que había seguido. Hermione frunció el ceño. Si no lo hubiese seguido ahora no estaría en ese lío. -No pienso suplicar a ninguna asquerosa serpiente, jamás.-escupió. -Respuesta incorrecta. Entonces todo estalló. El Mortífago la ataco, pero ella lo esquivo y con su varita disparó al que tenia enfrente, no muy segura de quien era, que salio despedido hacia atrás. Sudando buco la salida con al mirada, pero algo la hizo tropezar y callo de bruces al duelo mientras una oscura figura se acercaba a ella. La chica chillo y le clavo la varita en el cuello. El hombre chillo de dolor y se callo hacia atrás. Hermione recuperó su varita y se puso de pie. Se había dado un golpe en la cabeza y no conseguía enfocar la vista. Al poco se dio cuenta de que una especie de remolino giraba ante ella llevándose a otro con el Los Mortifagos habían echado a volar para controlarla desde las alturas. Genial. Un Mortifago, le lanzo un ataque, probablemente de muerte, que ella a duras penas esquivo, pero fue un error por que choco con un Mortifago al que no había visto bajar a tierra. Su mirada se volvía borrosa por momentos y la cabeza le palpitaba. Sintió los brazos del hombre sujetarla ansiosamente. -Tienes que salir de aquí. ¡Ya!-le dijo. Hermione se sintió confusa por la orden. Pero al darse cuenta de lo que hacía intento caminar hacia la salida. La nube negra y gris bailaba alrededor de su cabeza. ¿Como que se tenía que ir? ¡Pero si era un Mortifago! Quizá eso era lo que quería. Entonces se dio cuenta, de que no solo estaba ella había dos personas luchando contra los Mortifagos hechos nube, pero lo raro era que ahora había más Mortifagos….O algo por el estilo. Un hombre, se le acerco intentado agarrarla cuando Hermione logro visualizarle a tiempo. Busco su varita que por algún extraño milagro estaba en su bolsillo. Pero non le daría tiempo a sacarla, le arreo un puñetazo en toda la cara. El hombre la agarro por el cuello sin sentir el golpe de ella y la alzo como si fuera una pluma. Se acercó a su cabeza poco a poco, la castaña pensó que la iba a besar pero el hombre le olió el cabello. Sus pulmones se estaban comenzando a quejar por la falta de aire. El hombre al que no conseguía identificar por la oscuridad el bloqueo de su mente alzo una mano, pero en vez de hacerle daño, le coloco un brazalete. La joven lo miro con los ojos llenos de lágrimas por no tener aire. El brazalete le quemaba. -Es tu hora de morir, preciosa. Pero no tuvo tiempo de hacer nada por que alguien le agarro por la espalda y se lo llevo. Para asombro de Hermione, que por fin tomaba aire. Se deslizó al suelo con violencia y paro la caída con las manos. Alguien tiraba de ella para ayudarla a levantarse. -Mueve el culo.-le dijo con impaciencia. Hermione intentó ponerse en pie. -¿Qué crees que hago?-le dijo a pesar de su confusión. -No se…Hurgarte en la nariz. ¿Te han golpeado? -Me he dado un golpe en la cabeza.-Mientras lo decía el dolor palpitante desapareció y su mente se aclaró. Los Mortifagos seguían allí. Comprendió. Sin previo aviso el hombre la cogió en brazos y salieron los dos pitando de ese lugar. Hermione no veía nada por la velocidad en la que corrían. Su pelo se lo impedía. Probablemente se habían subido en alguna escoba o algo por el estilo. Cuando el aire paro estaban en frente de un café. No le dio tiempo a hacer nada por que el hombre la volvía a arrastrar a toda velocidad hasta llegar a una calle vacía. Abrió un coche y la empujo dentro, luego Él entró y arranco saliendo a toda pastilla. Hermione no se lo podía creer, ¡Estaba viva! Lo había logrado. Se colocó el pelo para poder ver y miró a su salvador. Vestía de negro como ella se había imaginado, pero llevaba una mascara. Hermione se asustó. Su sentido común le gritaba preguntadote que hacia dentro de un coche con un desconocido. El dolor de cabeza había dejado de molestarle. Se coloco en el asiento como pudo. -¿Puedes quitarte eso?-preguntó al final. Se sintió un poco tonta. Seguro que no era un Mortifago. Los Mortifagos no salvan a sus presas, seguro que se trataba de algún amigo de la Orden que la había visto salir y cogiendo una mascara de algún Mortifago muerto o herido se había marchado en su rescate pasando así inadvertido. -¿El que?-preguntó sin apartar la vista de la carretera. Hermione se extraño. Sabía conducir. -La mascara. ¿Cómo has logrado salir de allí? El chico se quito la mascara y sus ojos grises se la quedaron mirando. La pregunta se quedó en el aire sin responder. -¿Malfoy? -dijo la chica, dándose cuenta de que el joven se mantenía lo mas alejado de ella. ¿¡Que!? -Ya ves sangre sucia, no tenia otra opción.-le dijo con voz dura. -¡¿Sabes conducir?! -No. ¿Qué más da eso?-Casi le gritó. Hermione alargo la mano hacia el salpicadero para agarrarse a algo firme. ¿Malfoy? Se repitió. Entonces se fijó en lo que llevaba alrededor de la muñeca, recordando al Mortifago que se lo había colocado. No había logrado verle la cara. -¿Qué es esto?-pregunto ella señalando su brazo. Se fijó que Malfoy también tenía en su brazo uno gemelo.- ¿¡Que es!? ¿¡Y por que tenemos uno igual!? -No lo se.-Le dijo girando y parando el coche. -Pero tenemos que saber a que nos enfrentamos. No me gusta ir a ciegas. -¿Tu no sabes que es esto?- El chico negó con la cabeza, como si fuera algo obvio.-Oye, que no estas solo mi capitán, yo también quiero saber que son estos chismes, y por que los llevo puestos y por que demonios tu también. ¿Que eres? El chico se quedo pensando un rato en que responder. Apretó los dientes a la espera. Hermione lo miraba examinándolo con detalle. Necesitaba esa respuesta. -Un Mortifago.-respondió al fin. Hermione salio pitando del coche. Comenzó a correr hasta la cafetería que habían dejado atrás unos minutos antes, luego allí empezaría a buscar a Lupin o a alguien. Quizá mandaría un Patronus. Pero Malfoy la atrapo antes de que llegara a la acera. La agarró por los brazos deteniéndola en seco. -Te creía más lista Granger.-le susurró contra su oído. -Suéltame Malfoy, o te juro por mi abuela que te matare. Va enserio. -Siento decirte esto…Bueno no lo siento, pero tienes que saber que cuando has echado a correr una alarma se ha disparado en mi cerebro.-Hermione fue a preguntarle que cerebro tenía él pero Malfoy se adelantó- Una alarma que por lo visto tu no tienes muy desarrollada. No sabemos a que nos enfrentamos, quizás estemos conectados o algo así. No lo sabes. Hermione se lo pensó dos veces. Podía ser verdad. Había leído en un libro que había instrumentos mágicos que mantenían conectados a la gente de cuerpo y alma. -De acuerdo.-Admitió a su pesar.-Tenemos que preguntar al mago más grande de todos.-Le dijo dándose la vuelta.-Él lo tiene que saber-le dijo para ver si caía en su trampa. -¿Al señor tenebroso? Ni hablar.-le dijo. Si había caído en su trampa. Ahora sabía si podía confiar en él unos segundos o no. La respuesta era No. -No so memo, a Dumbeldore.-Le dijo. ¿Qué podía hacer? Supuestamente Malfoy era un Mortifago y una orden clara era entregar a todos los Mortifagos que haya o sepas que hay. -A mi…-comenzó a decir. -Tenemos que localizarle como sea y el único que sabe como hacer eso es Ojo Loco. -Pero yo no puedo acercarme a ellos. Lo sabes Granger. -Tienes razón, por lo que yo tampoco puedo acercarme a los tuyos.-Le dijo asimilando la información. -Buscaremos a Dumbeldore de otra forma. Mediante una lechuza. -Pero… ¿y si no lo encontramos? ¡Puede estar en cualquier parte del mundo! -¿Pues tu que crees sangre sucia? -Estamos perdidos
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