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Por adictaapotter
Escrita el Jueves 12 de Febrero de 2009, 09:26 Actualizada el Sábado 5 de Noviembre de 2011, 02:20 [ Más información ] Tweet
Promételo
Promételo
—¿Que hizo, Hermione? —Se intentó suicidar, Harry. El corazón le retumbó contra los oídos y pareció detenerse segundos eternos. Cuando Harry alzó las manos para llevárselas a la boca y contener las repentinas nauseas que lo sobrevinieron, notó que le temblaban violentamente.
Harry cerró los ojos, intentando respirar profundamente. Se dejó caer contra las almohadas y se mordió los labios. Sintió la mano de Hermione cálida, temblorosa y pequeña cuando la alzó y la posó, vacilante, en su hombro. —Harry —su voz también temblaba y Harry no necesitó abrir los ojos para saber que estaba llorando. No se molestó en contestar, pero inhaló profundamente en respuesta. —Sé lo que estás pensando —la voz tembló primero y luego se afirmó. La sintió tomar aire para controlarse, y soltar su hombro para apoyar la mano en su cabello y acariciarlo suavemente—, y quiero que dejes de pensarlo ya mismo. —¿Sabes que estoy pensando? —abrió los ojos y giró la cabeza para enfrentar los ojos marrones—. Lo sabes, Hermione, lo sabes porque es el mismo pensamiento que tengo siempre que suceden cosas así. —Ginny no está muerta —Hermione habló fríamente, pero los ojos le brillaron inundados en lágrimas. —¿Por qué? —preguntó Harry, ignorando las palabras de Hermione—. ¿Por qué siempre término haciéndoles daño a las personas que me rodean? ¿Por qué, Hermione? —Harry, basta —lo frenó Hermione, secándose las lágrimas con el dorso de la mano—. ¡Basta! Tú no tienes la culpa de nada y lo sabes muy bien. —¿Cómo que no? ¿Cómo que no tengo la culpa de nada! —cuestionó, y luego soltó entre dientes—: Por mi culpa intentó matarse —las palabras le quemaron los labios—. Por mi culpa casi muere. Mía, y de nadie más. —¿Sabes qué? —lo interrumpió Hermione, hablando en un susurro—. Sí tienes la culpa —observó la expresión de Harry contorsionarse de dolor momentáneamente y endurecerse luego, y añadió rápidamente—: tienes la culpa de que Ginny te ame tanto que haya comprendido que su vida no tiene sentido si tú no estás en ella. Tienes razón, entonces es toda tu culpa. Harry cerró los ojos. —¿Qué pasará si…? —la angustia le hizo estragos en la voz. Tragó saliva y continuó—, ¿qué pasará si las cosas no salen tan bien en esta guerra, Hermione? ¿Qué pasara si…? —No lo digas —le advirtió Hermione entre dientes—. No te atrevas a decirlo. —¿Te das cuenta, Hermione? ¡Tres días! ¡Solo tres días! ¡Y ya intentó quitarse la vida! —ignoró su comentario y soltó un gruñido de frustración. —¿Y qué vas a hacer? "Adiós, Ginny, deja de amarme y serás feliz". A veces eres tan idiota, Harry —suspiró—. Ginny te ama más que nada en el mundo y solo quiere que tú seas feliz. Eres lo que ella necesita para ser feliz. —Y estaría mejor si no lo fuera. —No digas tonterías —lo contradijo mordazmente—. Ahora lo que tienes que hacer es llamarla, decirle que venga, abrazarla y hablar con ella para que comprenda que hay formas más coherentes, razonables y maduras de manejar las cosas si… si las cosas no salen bien. Hermione se había puesto muy pálida y los ojos volvían a brillarle llenos de lágrimas. Harry parpadeó; le ardían los ojos. Alzó la cabeza y buscó la mirada de Hermione, que se la devolvió con intensidad. No lo pidió en voz alta, pero Hermione, como siempre, pareció comprenderlo, y lo abrazó con fuerza. Harry apretó los dientes y le devolvió el abrazo, pestañando constantemente y sintiendo la angustia destrozarle la garganta. El cabello de Hermione le hacía cosquillas. —Estamos contigo —murmuró Hermione con vos ahogada—. Lo estaremos siempre y no dejaremos que eso pase. Harry asintió con la cabeza, entre los brazos de Hermione, sintiéndose el ser más miserable del universo. Les estaba fallando; les estaba mintiendo y él más que nadie en el mundo sabía cuánto dolía eso. —Todo estará bien —prometió Hermione, acariciándole la espalda. Rompió el abrazo y se limpió las lágrimas—. Voy a ver si Ginny puede bajar. Les hará bien hablar —sonrió—, a ambos. Harry asintió otra vez con la cabeza, esta vez sin fuerzas para replicar. Hermione salió por la puerta y Harry se dejó hundir entre los almohadones. Pocos minutos después oyó que alguien llamaba la puerta. Con la garganta repentinamente seca, musitó un breve "entra", para comprobar si su voz era firme. No distinguió bien lo que paso a continuación, pues lo único que vio fue que un borrón pelirrojo entraba en la habitación y se echó entre sus brazos, casi quitándole los anteojos y obligándolo a reprimir un gemido de dolor por la brusquedad del abrazo. Mantuvo sus ojos fijos en la blanca sabana para evitar derramar lágrimas, mientras Ginny lo abrazaba y sus sollozos resonaban en la oscura habitación, pues Hermione había cerrado las cortinas, y ahora se filtraba por la ventana una tenue luz otoñal. Harry se separó de ella lentamente, y sujetó la mano que estaba vendada entre las suyas. La herida estaba tapada bajo las vendas, que se extendían hacia el pliegue del brazo. Alzó la vista, con los ojos impregnados de dolor y susurró en un susurro sin sonido, apenas moviendo los labios: «¿Por qué?» Ginny apartó la mirada y bajó la cabeza. Harry puso una mano debajo de su mejilla y la obligó a mirarlo a los ojos. Pero cuando hubo hecho la conexión visual con la pelirroja, todas las réplicas que momentos antes bullían en su interior, se desvanecieron. Abrió la boca, pero volvió a cerrarla. Sacudió la cabeza. —Solo prométeme que no volverá a pasar. —Tú prométeme que nunca más volverás a dejarme —le rebatió ella—. ¿Ves? No me pidas que prometa, si tú mismo no puedes hacer una promesa igual de importante. Harry negó con la cabeza. —Sabes que eso es algo que no puedo prometer. —Entonces yo tampoco puedo. —¡No seas infantil, Ginny! —se escandalizó Harry, alzando la voz—. Yo no tengo control en lo que suceda. Por supuesto que no voy a matarme, pero… —se le ahogó la voz—, pero no es algo que pueda controlar. Tú sí. —No quiero controlarlo. —Ginny, por favor —suplicó, con los ojos llenos de lágrimas. Su llanto la conmovió, pero tan orgullosa como siempre, no se doblegó—. Ginny, depende de mí la vida de muchas personas. Soy el único capaz de ponerle fin a esta masacre. Solo yo. Sabes que si tengo que dar mi vida por ti lo haría sin dudarlo. Sabes que lo daría todo por ti —murmuró—. Pero no puedo soportar la idea de que si el día de mañana, yo me encuentro con Voldemort, y no salgo con vida, tú tampoco lo hagas. Y por mi culpa. —Haga lo que haga es de mi incumbencia —contestó ella con firmeza—. No me puedes pedir que te vea morir y continúe como si nada. Harry se volvió a dejar caer con impotencia entre las almohadas. —Sabes que te amo, ¿verdad? Más que a nada. Yo no puedo prometerte volver de esta batalla —dijo y Ginny sacudió la cabeza con frustración—, pero si puedo prometerte que haré todo lo que pueda por regresar junto a ti. —Yo… no lo sé, Harry. No sé si podría seguir viviendo si tú —susurró Ginny, mordiéndose el labio con angustia. Harry se incorporó muy bruscamente e hizo una mueca de dolor. Ginny abrió los ojos, alarmada. Harry respiró hondo y tomó su rostro entre sus manos. Acarició con suavidad su mejilla, y acercó sus labios a los de Ginny. Los rozó, y sin sobre su boca, susurró: —Por favor —suplicó, apartándose juguetonamente cuando Ginny buscó sus labios con anhelo. La miró a los ojos—. Por favor. Promételo. —Eso es chantaje, Potter —intentó sonreír. Harry volvió a rozar sus labios, y deslizó su boca por su mejilla, hasta llegar a su oído. —Por favor —susurró, y Ginny cerró los ojos al sentir su aliento estrellarse contra su cuello. —Te lo prometo. Harry apartó sus labios de su rostro, y le sonrió. —Te amo —las palabras le salieron en un balbuceo, silenciosas, inentendibles. Pero Ginny sonrió al escucharlas, y cerró los ojos al sentir de nuevo la presión de sus labios en los suyos.
Hola! Como están? Espero que muy bien J Al fin actualizo! Uf… Mis
disculpas, ya sé que no hay ni una excusa. No sabía que estaba tan atrasada! Pensaba
que estaba por el capitulo 18 o algo así… Bueno este capítulo es corto, lo sé,
corto y conciso. Espero que les guste, y si les gusta como está quedando la
historia hasta ahora… No se pierdan los capítulos que vienen porque lo mejor está
por llegar! Este capitulo, esta dedicado a Harry James Potter, en su cumpleaños numero...¿38?¿39? Y esperamos que lo difrute en compañia de sus tres hijos (Lily, James, Albus) y su amada esposa, Ginerva Weasley. Y tambien esta dedicado a JK Rowling, en su cumpleaños numero 44, y esperamos que la pase muy bien. Nuestros agradecimientos, pues, sin su pluma, su pergamino y su prodigiosa inteligencia, jamas habriamos conocido el mundo de Harry Potter. Un abrazo de oso a todo Potterfics y FELIZ DIA POTTERICO!
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