Historia al azar: Luchando por un amor imposible
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Lo daría todo por ti » ¿Pero qué ha hecho?
Historia terminada Lo daría todo por ti (R15)
Por adictaapotter
Escrita el Jueves 12 de Febrero de 2009, 09:26
Actualizada el Sábado 5 de Noviembre de 2011, 02:20
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¿Pero qué ha hecho?

Capítulos
  1. Lo siento.
  2. ¿El último amanecer?
  3. Con un poco de ayuda
  4. Algo por lo que luchar.
  5. En problemas.
  6. Me lo prometiste.
  7. El despertar.
  8. Volver a empezar.
  9. Un beso , un sueño y un evento desafortunado.
  10. Revelaciones.
  11. El sonido de tu ausencia.
  12. El recuerdo.
  13. El hechizo
  14. Al estilo de Bellatrix Lestrange.
  15. De vuelta a casa.
  16. ¿Pero qué ha hecho?
  17. Promételo
  18. La noche, la luna y un lago, como testigos
  19. Solo queda decir adiós.
  20. Querida Pequitas
  21. Sabor a traición
  22. Horrocruxes.
  23. Causas y Consecuencias
  24. Ansias de soledad.
  25. Entre espadas y carcajadas
  26. Pesadilla
  27. El viaje
  28. Pendiendo de un hilo
  29. Entre hermanos.
  30. Cartas, guerras y diarios
  31. La noticia de El Profeta
  32. Sueños
  33. Un ángel durmiente
  34. La recta final
  35. Una amenaza silenciosa
  36. Una excursión a Gringots
  37. Invadiendo mentes
  38. Planes de batalla
  39. Hogwarts
  40. La luz dorada
  41. Heroes
  42. Epílogo

¿Qué ha hecho?

 

—Creo que con esto es suficiente —afirmó Smith, y rebuscó entre otras pociones que había apilado desordenadamente en el escritorio—. Tendré que administrarte una poción para dormir sin soñar por vía intravenosa, ya consumiste demasiadas por vía oral —le dio unos golpecitos a la jeringa transparente.

 

Harry contuvo la respiración, mientras el sanador le aplicaba la poción, y no soltó el aire hasta dejar de sentir el adormecimiento en el brazo.

 

Harry se recostó contra la almohada; oyó que Smith decía algo, pero no tuvo fuerza para entender qué. Le pesaban los parpados y los cerró. Antes de que pudiera añadir nada más, se había quedado profundamente dormido.

 

Los rayos de luz lo despertaron a la mañana siguiente. Harry se movió un poco, intentando escapar de la luz que le quemaba en la cara, pero desistió a los pocos minutos; sentía el cuerpo entumecido, como si hubiera dormido varias horas seguidas sin cambiar de posición.

Dejó escapar un bostezo y se estiró los brazos intentando desentumecerse, pero no abrió los ojos. Sabía que al despertar, se sumiría, otra vez, en una pesadilla infinita, que la poción para dormir le había ahorrado por unas cuantas horas.

Respiró hondo profundamente. Sabía que en algún momento debería abrir los ojos, porque no podía quedarse así por siempre… Pero sí por un rato más.

El sol del nuevo día se filtraba por la ventana. Aún con los ojos cerrados, recordó la lluvia que lo había empapado la noche anterior y bufó molesto; ¿cómo era que después de una tormenta así salía el sol?

Harry gimió suavemente, y se cubrió los ojos con el brazo. Como si al querer deshacerse de su recuerdo las palabras hubieran decidido por su cuenta volver, las palabras de Dumblendore y Snape resonaron en su cabeza con precisión:

"—Usted sabe que ese hechizo está diseñado para sacar toda la magia del cuerpo y sobrecargar a la otra persona. Nadie puede vivir con exceso de magia, Dumbledore, pero ningún mago puede vivir sin ella. El señor de las Tinieblas morirá, pero Potter también. Aún si se midiera en la cantidad de magia que tiene que escapar de su cuerpo, las posibilidades de que lograra controlar la cantidad o incluso decidir cuándo es suficiente son…

—Ínfimas."

 

 

Harry inhaló profundamente y apartó el brazo de su cara. Abrió los ojos, miró el techo y murmuró:

—Puedo con esto.

Las palabras le resultaron ajenas y hasta cómicas a sus propios oídos. Harry pestañó otra vez y entrecerró los ojos; veía todo difumado, como si se hallara en un gran cuadro de oleo y acuarelas y supuso que alguien debía de haberle quitado los anteojos, pues él no recordaba haberlo hecho.

Estiró la mano y tanteó la rígida superficie de su mesita de luz. Al encontrar sus gafas circulares se las colocó y el mundo se hizo visible nuevamente.

Harry se incorporó entre las almohadas y dirigió su vista a la ventana. Como había supuesto, era un esplendido día; los pájaros silbaban, se podía escuchar el rumor del agua de algún arrollo o lago cercano y el sol brillaba en lo alto.

Alguien tocó la puerta y Harry sacudió la cabeza para salir de su ensimismamiento. La puerta se abrió y entró Ron, alto y pecoso, y con una bandeja de desayuno bastante cargada en los brazos.

—¡Ah, estás despierto! —dijo embozando una sonrisa, pasándole la bandeja a Harry y sentándose a su lado—. Menos mal, mamá ya estaba loca con que no te despertabas y…

—¿Qué hora es? —preguntó distraído Harry, tomando la bandeja, al tiempo que el estomago le rugía.

—Casi es mediodía, pero mama insistió en que te trajera el desayuno —murmuró Ron y poniendo los ojos en blanco añadió—: insiste con eso de que estás desnutrido.

Harry sonrió y sintió como los músculos de la comisura de la boca le dolían; hacía mucho tiempo que no sonreía.

Desayunaron hablando y riendo. Ron mordisqueaba una tostada, cuando luego de un silencio, Harry preguntó fingiendo despreocupación:

—¿Y Ginny? —¿Porque debía ponerse rojo como un tomate?

—Está en su cuarto. Aún no ha despertado y no sabe que estás aquí. Se pondrá muy contenta. Ha estado muy... —dijo Ron y su risueño rostro se ensombreció—. Bueno, se preocupó mucho. Y no fue la única —parecía que Ron se debatía entre decirle algo a su amigo o no, pero finalmente Harry interrumpió el silencio con una nota de ironía en su voz.

—Sí, yo también la pasé genial cuando de la nada aparecí en un sótano, con un hombre lobo apuntándome con su varita, desarmadoy sin saber cómo rayos hab… —dijo Harry con sarcasmo, pero Ron lo interrumpió antes de que acabara de hablar.

—¿Sótano? ¿Hombre lobo?

—Em, sí —dijo Harry eludiendo su mirada. No le apetecía en lo más mínimo hablar del tema. Pero al ver que Ron no se iba a dar por vencido hasta tener una contestación decente, añadió—. Mira, yo…casi ni me acuerdo lo que sucedió allí —mintió.

—¿Allí? ¿Allí donde? Vamos, Harry ¿Que fue lo que pasó?

—Ya te dije, desperté en un sótano, creo que era en la mansión Malfoy, Greyback me apuntaba con la varita…Luego de "divertirse" un rato conmigo me dejó a solas. Ah, y antes me dijo que Voldemort —ignoró la mueca de dolor que hacia Ron—, quería debilitarme antes de regresar a por mí… Luego apareció Malfoy…

—¿Malfoy? —preguntó Ron estupefacto.

—Así es. Me dio mi varita y me ayudó a salir y… eso —finalizó Harry, acomodándose, incómodo, entre las almohadas.

—¿Nada más? —preguntó Ron, desconfiado.

—No. Bueno, sí. Después me encontré con Snape. Sí, Ron, me encontré con Snape —dijo poniendo los ojos en blanco al ver que su amigo iba a replicar—. Me contó… algunas cosas. Se ve que nos habíamos equivocado con él. No está con Voldemort, ¿sabes? Había planeado con Dumblendore todo desde el principio —dijo Harry con dificultada. El nombre parecía quemar en su garganta.

—¿Qué? ¿Y tú le creíste? ¡Vamos, Harry! ¡Dumblendore también confiaba en él y sin embargo termino muerto! —dijo Ron exasperado.

—¡Por supuesto que le creí! Te aseguro que hablaba en serio. Me dijo que debía volver al sótano hasta dentro de tres días, cuando Voldemort regresara. Eso hice. Bellatrix se la ha pasado de lo lindo torturándome para sacarme información. Lo último que recuerdo es que me desmayé luego de un encuentro especialmente doloroso. Cuando desperté comprendí que había perdido la noción del tiempo y llamé a Dobby. No me podía desaparecer y además los Mortífagos me habían quitado mi varita.

—¡Já! Si Snape es inocente entonces, ¿por qué no te dejo volver? ¿Por que permitió que te torturaran? ¡Ningún miembro de la orden hubiera permitido eso!

—¡Porque si hubiera regresado esa misma noche llevaría conmigo a una docena de Mortífagos! ¡Pero ahora, en cambio, Voldemort debe de estar castigándolos por dejarme escapar!

Ron iba a replicar, pero en ese momento la figura de Hermione, apareció por el umbral de la puerta e interrumpió la conversación con una sonrisa:

—¡Hola, Harry! —Dijo alegremente y se acercó a su cama. Luego dirigió sus ojos avellana llenos de vida nuevamente, hacia Ron y dijo—: Tu hermana ha despertado. No le dije nada…creo que será mejor que tú hables con ella primero, tengo miedo que no me crea…

—De acuerdo —asintió Rony se precipitó escaleras arriba.

—¿Qué? ¿Por qué no le dijeron que había vuelto? —cuestionó Harry, extrañado.

—Verás, Harry... —dijo Hermione sentándose al borde de la cama de Harry y retorciendo las manos con nerviosismo—. Ginny tomó verdaderamente mal tu secuestro. Es decir —se explicó—, no fue la única, todos temimos lo peor. Pero ella la pasó peor y… bueno, ella… —Hermione tomó aire y le brillaron los ojos—. Bien, debes tomarlo con calma —habló con rapidez y Harry tuvo que hacer un verdadero esfuerzo para entender todas sus palabras—. Es una situación muy delicada, además el Sanador Smith no quería que te lo contásemos porque cree que te puede hacer mal si te estresas demasiado… Pero bueno, lo verás por tu cuenta sino, y además Ginny no nos creerá hasta que no te vea…

—Hermione, habla —masculló Harry, sentándose completamente en la cama. El corazón le había comenzado a latir muy rápido.

—Bien, Ginny comprendió que su vida no tenía sentido si tu no estabas en ella y…

Harry empalideció.

—¿Qué hizo? —la voz le salió en un suave murmullo—. ¡Contesta! ¿Que hizo, Hermione? —gimió Harry.

—Harry, por favor tranquilízate. No lograras nada poniéndote así, solo una recaída —suplicó Hermione, y un par de lágrimas se desprendieron de sus ojos.

—¿Que hizo, Hermione?

—Se intentó suicidar, Harry.

 El corazón le retumbó contra los oídos y pareció detenerse segundos eternos. Cuando Harry alzó las manos para llevárselas a la boca y contener las repentinas nauseas que lo sobrevinieron, notó que le temblaban violentamente.

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¡Hola! Mejor tarde que nunca. ¡Ojalá les haya gustado el capítulo! Y ya saben, espero sus reviews :3


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