Historia al azar: Algo de esas cosas
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
No importa la Sangre {Cap. 3} » Capítulo 3. Débil
Capítulos
  1. Prefacio: Insomnio
  2. Capítulo 1. Cruce de miradas
  3. Capítulo 2. Juego y ofensa
  4. Capítulo 3. Débil
No importa la Sangre {Cap. 3} (R15)
Por Belle Riddle
Escrita el Domingo 16 de Noviembre de 2008, 13:18
Actualizada el Sábado 28 de Febrero de 2009, 17:29
[ Más información ]

Capítulo 3. Débil

   La luz de la lunarnllena se colaba entre la tupida cúpula de hojas del Bosque Prohibido. Pese arnque no se oía un alma, la rebosante actividad era incluso mayor que a la luzrndel día. Me paseaba por la hojarasca, silenciosa, sin rumbo, tan solo pensandornen la discusión con los chicos. No es porque me sintiera mal ni mucho menos, alrncontrario, aún estaba asimilando que llegaran siquiera a creer eso de mí. Másrnbien, me preguntaba a cuento de qué se les había ocurrido esa idea. ¿Era porrnalgo que había hecho o dicho? ¿Qué pudieron malinterpretar? Y lo más alarmante…rn¿De verdad parecía que sintiera un mínimo interés por el maldito Black?
rn   Con el apetito calmado y más relajada,rndecidí que había llegado el momento de salir del oscuro bosque para volver alrncastillo. Eso, y que no me gustaba pasar tanto tiempo de aquella forma.  Me hacía sentir más pequeña y débil, aunquernfuera justamente lo contrario, ahora era simplemente mortífera.  Eso estaba bien. Muy bien, de hecho.
rn   Agudicé el oído conforme más mernacercaba al final del bosque. Se oían pasos, voces, murmullos… Para mirnsorpresa, había alguien más ahí fuera, lo que significaba que no podría llegarrnhasta el castillo en mi forma normal. Solté un siseo agudo, molesta. Aquel díarnse me estaba haciendo extremadamente largo. ¿Quién se suponía que estaba a esasrnhoras paseando por los terrenos? Agudicé el oído de nuevo, aunque tampocornnecesité hacerlo, porque aquellos individuos gritaban como si se estuviera  celebrando una fiesta ahí fuera. Escuchérnatentamente a esas dos voces, dos voces terriblemente familiares. Sólornalcanzaba a escuchar retales de la conversación, nada útiles para llegar arnentender de qué hablaban, pero conseguí reconocer a los dos alumnos. Malditarnsea, ¿tenía que encontrarme a Black justo en esos momentos?
rn   Bien.
rn   Tenía dos opciones dadas lasrncircunstancias. La primera, esperar en el linde del bosque hasta que Black yrnPettigrew, el otro visitante, se largaran de allí y yo pudiera volver alrncastillo. Opción que, realmente, no me apetecía nada. Empezaba a hacer frío yrnno pensaba quedarme ahí esperando sólo porque el idiota de Black estuviera ahírnde picnic o lo que quisiera estar haciendo.
rn   Esto me llevaba a replantearme larnsegunda opción: avanzar hasta el castillo en mi forma no-humana, corriendo elrnriesgo de que aquél par se fijaran en mí. En realidad, no era tan peligroso,rnsólo que no estaba segura de poder resistirme a jugarles una mala pasada a losrndos. Pensándolo bien, eso no era tan horrible.
rn   Salí del bosque lentamente, buscandorncon la mirada a los intrusos. Sobresaltada, me di cuenta de que estaban másrncerca de lo que creía, aunque ahora ambos avanzaban hacia el Sauce Boxeador.rnSev ya me había contado que Black y sus amigos se traían algo entre manos porrnaquél lugar, pero ese momento no era el adecuado para ponerme a investigar.rnAproveché la oportunidad para cruzar los terrenos que me separaban  del castillo y en pocos segundos estaba frenterna la puerta de cristal de los invernaderos, los cuales conectaban con elrninterior del colegio. Era la forma más fácil de salir y entrar a placer delrninterior de Hogwarts sin ser visto. Ya en mi forma humana, apunté con la varitarnel candado con el que la puerta de cristal estaba cerrada, que sonó con unrn"click" sordo. Empujé la puerta con cuidado y la cerré tras de mí, dándole unrnleve golpe con el pie. Crucé la estancia, esquivando las mesas llenas dernmacetas, arena y diversas herramientas de botánica, vigilando también para nornpisar ninguna de las ramitas esparcidas por todo el suelo.
rn   El pasillo estaba en completo silenciorncuando irrumpí sigilosamente en él.  Aúnrnasí, debía ir con cuidado, pues la Señora Norris ya había conseguidorndescubrirme más de una vez. Maldita gata.
rn   Avancé y recorrí los largos y oscurosrnpasillos hasta que al fin llegué a las escaleras que conducían a las mazmorras.rnBajé los escalones de dos en dos, acelerando el paso y no prestando tantarnatención en seguir siendo tan sigilosa y silenciosa como tan bien se me daba…rnLo que fue un gran, grandísimo error.
rn   La excéntrica figura de Filch sernsituaba entre el pasillo que llevaba a mi sala común y yo. Me miraba con losrnojos muy abiertos, algo habitual en él, adornando esa cara de loco que lerncaracterizaba, ahora rebosante de triunfo. Caminaba hacia mí cojeandornligeramente.
rn   - Vaya, vaya - susurró, sorprendido -.rn¿Has visto eso, querida? Una culebra de excursión.
rn   La señora Norris daba vueltasrnalrededor mío, profiriendo un molesto bufido, mientras cada vez más se lernerizaba todo el pelo del lomo. Yo me mantenía inmóvil, con los brazos cruzadosrnfirmemente sobre el pecho y una mueca de repugnancia dibujada en mi cara.
rn   - No dices nada, ¿eh? - el conserjernseguía insistiendo. Retrocedí un par de pasos cuando se me acercó para recogerrna la asquerosa gata del suelo-. Bien entonces. Vamos cría, verás cómo a partirrnde hoy se te pasan las ganas de salir de aventura.
rn   Filch hizo un gesto con la mano pararnque saliera de allí delante de él. Le hice caso, pero le dediqué una sonrisarnmaliciosa. Si se pensaba que iba a someterme y permitir que me castigara, esrnque no conocía a Belle Riddle. En realidad, no sabía muy bien quién era, puesrnnadie se atrevía ni siquiera a plantearse la idea de castigarme.
rn   Avancemos por los pasillos, yo a unrnpaso que sabía que le era imposible seguir y él, esforzándose por no perdermernde vista. Pero no lo consiguió.
rn   Cambié de forma tan pronto como puderngirar por uno de los muchísimos pasillos del castillo. El conserje sernencontraba a muchos pasos por detrás de mí, por lo que me dio tiempo dernescurrirme por uno de los muchos rincones y huecos que abundaban en el pasillo.rnOí desde mi escondite cómo Filch y su gata pasaban corriendo a escasosrncentímetros de mí, pensando, ingenuos ellos, que yo también había echado arncorrer. Esperé unos minutos, inmóvil, y entonces salí de nuevo, dispuesta,rnahora sí, a correr en mi forma humana hacia la sala común.
rn   La principal razón por la que preferíarncorrer en mi forma natural era simplemente porque dos piernas eran más rápidasrnque ninguna. Ya me había encargado de comprobar eso, sí.
rn  rnY siguiendo la rutina de sobresaltos de aquella noche, algún otrornobstáculo tenía que cruzarse en mi camino otra vez, para acabar de rematarlorntodo. Literalmente.
rn   Al volver la vista hacia delante despuésrnde  comprobar que Filch no me seguía, merndetuve en seco, sorprendida. Delante de mí , una figura de espaldas, mirandornpor una de las grandes ventanas del pasillo. No se percató de mi presencia, yrnsi lo hizo, no me prestó atención. Retomé el paso lentamente, con cuidado dernque mis pasos no resonaran en las paredes, sin hacerle mucho caso a esa figura.rnEntonces se giró, con despreocupación.
rn   Sus ojos grises se toparon con losrnmíos. Yo desvié la mirada, molesta. Él sonrió, divertido.
rn   Chasqueé la lengua, con fastidio. Si,rndefinitivamente, tenía que encontrarme a Black en todos los malditos sitios arnlos que iba.
rn   Mantuve la postura orgullosa quernmostraba siempre ante él y volví a mirarle a los ojos. No parecía estar a larndefensiva, como siempre estaba. Tampoco me miraba con asco o repugnancia. Habíarnalgo extraño en el ambiente. Ninguno de los dos se movió durante esos segundosrnde tensión.
rn   - ¿Te aburres en la cama, Riddle? -rnpreguntó, curioso. Arqueé una ceja - Vaya, eso va a deprimir mucho a mirnhermano…
rn   Reí para mis adentros. No supe muyrnbien por qué, pero aquél comentario liberó algo de mi tensión acumulada.
rn   - No, qué va. - contestérndespreocupadamente - Y si fuera así, ¿qué pasa? - me acerqué a él, conrnpremeditada lentitud - ¿A caso eres tú el que me va a divertir? - susurré.
rn   Sirius rió con ganas, aunque esa risarnno se reflejó en sus ojos. Reí silenciosamente rny clavé la mirada en una de las losas de piedra del suelo. Aquello sernestaba volviendo raro. Muy, demasiado raro.
rn   Era fácil permanecer de esa manera.  Ninguno de los dos hablamos, no nos movimos.rnUna fuerza extraña me obligaba a alzar la vista y toparme de nuevo con aquellosrnojos grises. Pero no quería. No tenía sentido hacerlo. Es más, no debíarnhacerlo. Esos ojos… Eran preciosos, realmente. Tristes. Nunca había reparado enrnellos. No, sí que lo había hecho. Aquella misma mañana. El momento en el que nornpude mantenerle la mirada. Tenían algo. Antes me repelían, ahora eran como dosrnimanes. Hasta hoy habían sido totalmente indiferentes a mí, pero algo empezabarna cambiar.
rn   Era inevitable. Caí. Y me sentírnestúpida por ello.
rn   Entoncesrnme odié. Me odie porque no me topé con su mirada. Me odié porque aquello mernentristeció. Y no estaba bien. Eso no debía hacerme sentir mal. Porque Siriusrnno era nada para mí.
rn   Clavé mis ojos en su rostro, bañadornpor la luz de la luna. Me di cuenta de que estábamos demasiado cerca, y la únicarnculpable de eso fui yo. Yo me acerqué. Sin quererlo, pero lo hice.
rn   Suspiré, entonces él me oyó. Parecíarntan confuso como yo lo estaba. Me mordí el labio inferior  y comencé a alejarme de él, de espaldas. Nornquería perder de vista sus ojos.
rn   - Me voy - le espeté bruscamente,rnintentando parecer serena.
rn   Me giré de repente, evitando sus ojos.rnDesaparecí de allí a la mayor velocidad que me fue posible, desesperada porrnllegar al dormitorio y hundir la cabeza bajo la almohada.
rn   Aumenté la velocidad, como si alguienrnme persiguiera. Aunque ese alguien, no iba a aparecer.
rn    «Sirntu padre llegara a conocer esto…»
rn  
Sentí asco de mí misma. No mernmerecía ser la hija de Lord Voldemort. No siendo tan débil.
rn   No podía ser igual que las demás, nornlo era.
rn   Aquella iba a ser una noche muy larga.


Perdonad que este capítulo sea tan corto, pero es que alargarlo habría añadido relleno inservible y sólo habría servido para destrozarlo. Me gustó cómo quedó así corto ^^ Pero prometo que los próximos serán más largos.

Att. Belle ˜


« Capítulo 2. Juego y ofensa Comenta este capítulo | Ir arriba


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino





Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.